La pasividad no siempre es una respuesta correcta

Por Víctor Barrera

La estrategia de pasividad que ha establecido Claudia Sheinbaum, referente a la avalancha de aranceles que propone e impone Donald Trump, implica que los sectores productivos se mantengan a la expectativa y esto significa poca inversión para ampliar sus plantas de producción.

Esto de alguna manera pega a los sectores industriales del país, que se habían convertido en altos proveedores de insumos para el sector automotriz. Ahora el más golpeado. Así se ve reflejado en los mercados accionarios de Estados Unidos, donde las automotrices empiezan a registrar pérdidas.

Probablemente habrá quien asegure que esta estrategia pasiva de Claudia Sheinbaum es la más adecuada y probablemente sí, pero si en paralelo se aplicará una estrategia de fortalecimiento comercial de los productos mexicanos. Esto último no aparece por ningún lado.

Porque hasta el momento la estrategia es ir a negociar con Estados Unidos, debido a las exportaciones de los productos mexicanos están un 80 por ciento cubiertas por las que van hacia el país vecino del norte. De estas el 20 por ciento del total es el sector automotriz. Esto implica que lo que suceda en ese mercado repercute rápidamente en México.

Si se abrieran otros mercados, podrían cambiar las cosas y las presiones para los proveedores serian menores, aumentando la productividad y posiblemente también la posibilidad de más empleos.

La espera y la incertidumbre son factores negativos, porque el tiempo que transcurre significa menor producción y ganancia para los empresarios, pero también la posibilidad de desempleo de los trabajadores y para el estado una menor recaudación.

Actuar con certeza es hacerlo de una manera que se permita abrir el dialogo con la gente de Trump, como hasta ahora se ha hecho, pero también negociar con otras naciones para colocar los productos mexicanos.

El estilo de Trump, de ir deslizando poco a poco los temas, le permite medir las reacciones a sus dichos: El ejemplo de es precisamente la aplicación de aranceles a los vehículos antes del anuncio que dará el 2 de abril para ver cuál sería la reacción. Hoy nadie tiene duda de que a la industria automotriz no fue tan complicado sin embargo las presiones internas de su país obligaran a reconsiderar estos aranceles.

Así que es muy probable que el presidente de Estados Unidos aplique aranceles más adecuados, Esto no significa que gana el gobierno mexicano, sino que le permite tener un tiempo suficiente para evitar seguir dependiendo de las exportaciones hacia Estados Unidos.