Con el título “Cartas y poemas de amor entre Bioy y Elena. Adolfo Bioy Caseres en el archivo de Elena Garro”, publicado por Ediciones Del Lirio, salen a la luz 36 cartas de amor que le escribió el novelista argentino a la autora de “Los recuerdos del porvenir” y “La culpa es de los tlaxcaltecas”, y nueve poemas que la escritora mexicana le hizo al creador “La invención de Morel”.
El nuevo volumen de 172 páginas, también con fotografías de Garro, se presentará en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara este domingo 30 de noviembre, a las 19:30 horas, en el Salón F, Área Internacional. Lo comentarán Beatriz Saavedra, Elena Preciado, Daniel Rodríguez Barrón y Rubén Mendieta.
El prólogo es del poeta, ensayista y periodista José María Espinasa, quien escribe:
“Es fácil imaginar una pareja idílica: ella, guapa, osada, valiente, inquieta, talentosa; él rico y educado, brillante escritor, don Juan inevitable. Pero no, no fueron una pareja idílica, eso sí, fueron una muy intensa como se puede apreciar en estas cartas. Como suele ocurrir con muchas de las cosas que escribe Elena Garro, hay que pasar por encima de un cúmulo de enredos y mal entendidos. Hoy que ni el autor argentino ni la mexicana viven, me gustaría pensar en su correspondencia desde una obra de ficción que escribe la muerte”.
Luego agrega:
“Las cartas suelen ser, además, consecuencia y a veces condición de una distancia. Bioy escribe cartas apasionadas a Elena apoyando en esa distancia. Es ella, la distancia, la que hace posible la historia de amor. Me atrevería a decir que eso se confirma si pensamos que una carta de amor es más intensa en la medida en que se hace pública. Las cartas de Bioy las conocemos porque Elena las guardó, y hasta ahora las de Elena no se conocen, ni ella guardó copias ni se sabe si están en el legado del autor de ‘El sueño de los héroes’. Es fácil pensar en el exhibicionismo de ella frente a la discreción que él solía guardar”.
Ambos se conocieron en París en 1949, donde comenzó no sólo una amistad y una comunicación profesional, sino una apasionada relación amorosa que quedó asentada en la correspondencia. Las cartas que Bioy le creó a Garro son de entre marzo y diciembre de 1951.
Para la editorial -que adelanta una de las carta y uno de los poemas a Proceso- el ejemplar “Cartas y poemas de amor entre Bioy y Elena…” es “un material valioso para la historia y la historiografía de la literatura mexicana e hispanoamericana, pues en su interior, ambos escritores intercambiaban temas y proyectos poéticos, narrativos, de traducción, elaboración de antologías e incluso proyectos fílmicos que están desarrollando e imaginando en ese 1951; además, hay una lista de gustos musicales y opiniones en torno a libros y autores y autoras del pasado y de su presente”.
Bioy Caseres escribió el 21 de agosto de 1951:
Mi amor:
Ojalá que mañana en Río me espere una carta tuya. Como lo habíamos previsto, la vida sin ti es melancólica. Aburrí con México a todo el mundo. Cité a unos amigos mexicanos que tengo en París, cantan “Juan Charrasqueado”, “Mi general Quevedo” y dos líneas de “Rosa de Castilla” no basta para llenar el vacío de tu ausencia. También estudiosamente he recorrido un atlas y con orgullosa devoción encontré Puebla, el vuestro lugar del nacimiento, y Guerrero, el feliz de la infancia. Planeo pasar cuando estés allí, un viaje a México; o si no a Dinamarca (¿o era Noruega o Suecia?) o a Suiza. Toda esa vida que nos falta compartir las viviremos, y verás como seremos felices con esquíes en la nieve y desnudos al borde del mar. Volveremos a “La Trianslta” y al “Pavel der Roi”, pero también viviremos juntos y bailaremos con noches libres, sin ninguna anciana represiva esperando.
Beberé, eso sí, un vaso de champagne, pareciera que bailo bien; o estudiaré ahora, en Buenos Aires, en una academia. Pero yo sé que libre y contigo todo va a ser maravilloso. Déjame repetir que eres la persona que más quiero en el mundo, que, por primera vez contigo entreví toda la belleza y toda la libertad de la vida.
Estoy bastante quemado por el sol, con este saco de sport y con este pantalón blanco me gustaría que me dieras. Tal vez me quede un rato, por ejemplo, hasta hoy al atardecer, de relativa juventud. Cómo quisiera que la aprovecháramos juntos.
Con una disimulada Gillette he recortado en la peluquería de abordo, el papel que te agrego.
Estoy deseando tener noticias tuyas.
Porque he conocido a Helena soy más rico que nadie. Cómo te extraño y cómo te quiero.
A continuación, el poema “Amor”, creado por Garro en París de 1950 y dedicado a Bioy:
Miro tu rostro
su dorada geografía
las pendientes
los minúsculos ríos
navego sin parar por ellos.
Siempre es otoño,
siempre hay hojas cayendo
y pájaros que se despiden.
Voy de viaje hermana
voy al país abierto navegable
del rostro de mi amado.

