“El otro Cascanueces”, la versión de Laleget Danza con homenaje a Palestina

Con una propuesta particular de El Cascanueces, que incluye danza aérea, hip hop, voguing, debke y, como sello, un homenaje al pueblo palestino resignificando a un personaje clave de la historia: la compañía Laleget Danza del coreógrafo Diego Vázquez presenta El otro Cascanueces, con breve temporada en el Centro Nacional de las Artes.

Con funciones del 5 al 14 de diciembre, Vázquez, calificado por la crítica como uno de los elementos de la danza contemporánea en México más propositivos, brinda una versión especial de un clásico de la danza a partir de su experiencia en Palestina en 2024, país en el que trabajó con niños en campos de refugiados mediante una colaboración con organizaciones culturales; y de manera reciente, tras una misión humanitaria por mar que finalmente fue interceptada por la milicia israelí.

De esta manera la puesta toma la célebre “Danza árabe” –también conocida como la “Danza del café”– que forma parte del clásico, para transformarla en un momento de fuerza, belleza y resistencia al tener como un personaje principal a un pescador de Gaza, interpretado a través de una fusión de danza contemporánea con debke, un baile folclórico palestino.

Hay que recordar que el cuento de “El Cascanueces y el Rey de los Ratones” fue escrito por E.T.A. Hoffman en 1816 y tuvo distintas adaptaciones a lo largo del tiempo, siendo la de Alejandro Dumas la más aceptada. Fue esta versión sobre la cual el coreógrafo Marius Petipa (por encargo del Teatro Marinsky) realizó la adaptación al ballet con música de Peter Ilyich Tchaikovsky, estrenándose en 1892. Desde entonces se ha montado en distintas partes del mundo en épocas decembrinas con adaptaciones.

La obra tiene dos actos, el primero sucede durante el festejo de Nochebuena en donde el juguetero Drosselmeier regala a Clara (en esta obra, María) un cascanueces de madera, que crece mágicamente durante la noche. El soldado de madera, ayudado por la niña, tiene una feroz batalla contra el Rey Ratón y su ejército. Luego de ganar el combate El Cascanueces lleva a Clara a un mundo distinto con motivo de celebración.

En el segundo acto, la niña María se encuentra en el Reino de los Dulces, en donde la recibe El Hada de Azúcar, que le ofrece un espectáculo de cuatro culturas: España, China, Rusia y el mundo árabe, para luego culminar con un gran pas de deux, tras lo cual Clara despierta sin saber bien si todo se trató de un sueño o fue realidad.

Es durante este último acto que el coreógrafo incorpora su adaptación con una maja andaluza, una voguera china, un poeta ruso y, en representación del mundo arabe: un pescador de Gaza.

Con 26 actores en escena, la obra es, a decir, del coreógrafo, su propuesta de acceso a la cultura e inclusividad mediante lenguajes urbanos y aéreos –con bailes contemporáneos en ocasiones menospreciados–, pero sin traicionar la música y dramaturgia original.

Según Vázquez, exdirector del Taller Coreográfico de la UNAM, se trata de una obra que no busca “modernizar por modernizar”, sino ampliar el lenguaje del cuerpo hacia nuevas audiencias, al tiempo de reflejar la realidad del primer cuarto del siglo XXI. Además, Laleget Danza (https://www.lalegetdanza.com/) cumple 20 años de fundación, y El otro Cascanueces es la puesta que enmarca este aniversario.

Vazquez, quien en años recientes, y a la par de su labor dancística ha trabajado con infancias, situación que lo ha hecho más receptivo sobre los derechos de los niños, tuvo una primera idea de la adaptación cuando trabajó en el Ballet de Cámara de Morelos en 2010.

Luego, en años recientes, como activista formó parte de la Global March to Gaza, además de haber sido miembro del comité directivo del Global Movement to Gaza.

Relató a Proceso que como parte de estos movimientos trabajó por dos meses y medio en Palestina durante el verano de 2024, y luego en septiembre de 2025 fue parte de una embarcación de la Global Sumud Flotilla, misión humanitaria mexicana hacia Gaza que fue interceptada por Israel, tras lo cual fue detenido durante seis días y posteriormente liberado. Sobre esta situación adelantó que se encuentra junto a otros activistas analizando una demanda al gobierno israelí.

Y aunque ambas experiencias las narra de una manera pacífica y liberadora, explicó que también fueron base para buscar hacer una narrativa de un clásico de la danza como El Cascanueces. Dijo:

“De todas las regiones a donde viajó Drosselmeier se menciona sólo el mundo árabe, no hay un país específico, ahí pensé en Palestina, con un homenaje a la gente de Gaza, a los pescadores, que son muy representativos. Eso hace que sea otro cascanueces, pues en lugar de que me base en los países a través de debidas como en la original –la danza del té en China, de España el chocolate, y en el mundo árabe el café–, quise hablar del ‘ahora’, y escogí a los artistas y oficios que se miran ‘hacia abajo’ en la escala capitalista.

“En la sociedad capitalista un pescador, una gitana, un poeta y una voguera no están en la parte elevada de la pirámide, así que también es mi declaración artística sobre esa situación”.

Comentó que para su personaje clave pensó originalmente en su colega, el bailarín José Ramón Corral, para representar a un cónsul palestino, sin embargo el artista falleció en febrero de este año. Luego de ese episodio el papel se modificó a pescador, recayendo finalmente en el artista Santiago Sánchez.

Sobre la personalidad o inspiración del arponero de Gaza relató que está inspirado en las causas que defienden las infancias:

“Este pescador tiene una escena, un encuentro con unos niños y ahí hay un gesto similar a un depósito de confianza en donde él toma eso y se lo lleva, como sinónimo de protección a los niños. De alguna manera ese personaje es una cara mía, así como Drosselmaier, ese tío juguetón que puede ser un tanto caricaturesco”.

Para Vázquez la obra “es una historia dentro de una historia”, y a su vez la pieza que marca un momento de su compañía, Laleget Danza, que conmemora 20 años:

“Desde que salí de la dirección del TC UNAM, en 2024, esta obra es lo primero que he logrado hacer con el Cenart. Antes iba a haber una coinversión, pero por un error burocrático no se pudo y se perdió, ahora la estoy produciendo también. Pedí prestamos para lograrla, por tanto El otro Cascanueces es la obra del año de Laleget Danza”.

Como otro plus relató que el elenco de 26 bailarines de El Otro Cascanueces tiene a figuras relevantes de la danza actual, algunos de ellos exbailarines del Ceprodac y de diversas compañías del país.

El coreógrafo y activista finalizó la entrevista platicando sobre su compromiso con la cultura tras conocerse el Presupuesto de Egreso de la Federación (PEF), que para 2026 será el más bajo en cultura:

“En este país se considera al arte como un lujo, y no como un derecho, y ésa es una de las razones de mi activismo por el derecho de las infancias, para que puedan estar cerca del arte y tener educación artística, ésa es mi intención. El arte hace seres humanos empáticos y en contacto con las emociones, cuando un ser humano tan pequeño tiene espacio para sentir y reconocer sus emociones, cuando le son cercanas y se le facilita, se vuelven seres y ciudadanos más conscientes para México y el mundo. Eso es lo que se necesita como sociedad”.

Las funciones de El otro Cascanueces serán del 5 al 14 de diciembre en el Teatro de las Artes del Cenart (Río Churubusco 79, Col. Country Club, Coyoacán, Ciudad de México), son vía https://cenart.comprarboletos.com/ con los siguientes horarios:

  • Viernes 5, a las 20 horas
  • Sábado 6, a las 16 horas y 19 horas
  • Domingo 7, a las 16 horas y 19 horas
  • Jueves 11, a las 20 horas
  • Sábado 13, a las 16 horas y 19 horas
  • Domingo 14, a las 16 horas y 19 horas.