Las Diputadas y los Diputados Federales del Partido del Trabajo calificaron como ilegal y arbitraria la captura del presidente Nicolás Maduro y de la Primera Dama, Cilia Flores, y llamaron a la ONU a frenar actos que vulneran la paz y la autodeterminación de los pueblos.
Las Diputadas y los Diputados Federales del Partido del Trabajo (PT) condenaron enérgicamente el ataque perpetrado por el gobierno de los Estados Unidos contra la República Bolivariana de Venezuela, así como la ilegal captura del presidente Nicolás Maduro Moros y de la Primera Dama, Cilia Flores, hechos que constituyen una grave violación al derecho internacional y a los principios fundamentales de convivencia entre las naciones.
El Grupo Parlamentario del PT subrayó que estas acciones unilaterales representan un atentado directo contra la soberanía del pueblo venezolano, además de sentar un precedente peligroso que vulnera el respeto a la autodeterminación de los pueblos, principio consagrado en la Carta de las Naciones Unidas y en los acuerdos internacionales suscritos por la comunidad global.
Las personas legisladoras recordaron que la paz entre los pueblos comienza con el respeto irrestricto a su autonomía y soberanía, y advirtieron que el uso de la fuerza, la injerencia extranjera y la imposición de decisiones desde el exterior solo generan mayor inestabilidad, sufrimiento social y afectaciones directas a la vida cotidiana de millones de personas.
En este sentido, hicieron un llamado urgente a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para que actúe de manera inmediata y responsable, a fin de detener estos actos arbitrarios que lesionan el derecho internacional y dañan gravemente la vida, la seguridad y la dignidad de las y los venezolanos.
Finalmente, las Diputadas y los Diputados Federales del Partido del Trabajo reiteraron su compromiso con la defensa de la paz, el diálogo y la solución pacífica de los conflictos, y expresaron su solidaridad con el pueblo de Venezuela, convencidos de que solo el respeto mutuo y la cooperación entre las naciones pueden garantizar un futuro de justicia y bienestar para los pueblos del mundo.

