La lideresa del partido ultraderechista francés Rassemblement National (RN), Marine Le Pen, realizó una condena contra la reciente intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, que resultó en la captura del presidente Nicolás Maduro.
Le Pen califica la acción como una violación intolerable a la soberanía de los Estados, enfatizando que este principio es «inviolable y sagrado», independientemente del régimen en cuestión.
El pronunciamiento de Le Pen llega en medio de un contexto geopolítico tenso, donde la operación estadunidense ha generado reacciones divididas a nivel global.
Aunque la política francesa reconoce las «mil razones» para criticar el gobierno de Maduro –descrito por ella como «comunista, oligárquico y autoritario»–, insiste en que el cambio de régimen impuesto por Washington representa un peligro mayor para el orden internacional.
«Renunciar a este principio hoy para Venezuela, para cualquier Estado, equivaldría a aceptar nuestra propia servidumbre mañana», escribió Le Pen.
Le Pen advierte que tales acciones podrían precipitar «bouleversements géopolitiques majeurs» (grandes convulsiones geopolíticas) en el siglo XXI, incrementando el riesgo de guerra y caos global. La líder ultraderechista concluye su mensaje con un llamado a que «la palabra sea devuelta lo antes posible al pueblo venezolano» para que éste decida soberanamente su futuro.
Este posicionamiento de Le Pen se alinea con su postura histórica de defensa del nacionalismo y la no injerencia extranjera, temas centrales en su plataforma política.

