Por Víctor Barrera
El estancamiento económico del país no es cosa de un día, sino de, al menos, siete años onde un régimen intenta destruir todo para construir un nuevo país basado en leyes que favorecen al Poder Ejecutivo y que centraliza todo el poder, esto significa que los llamados poderes de la Unión serán simplemente de papel, porque la realidad es que dos de estos poderes se someten a uno y con esto se construye un autoritarismo que de no frenarlo podríamos estar en una ruta más severa.
Y no se trata de pensar que México no tiene un futuro, sino de que deberemos hacer algo para evitar que esto suceda. Porque de no hacerlo el futuro de nuestro país será la reversión total y nos instalaremos en un lugar donde será difícil de salir.
En los próximos meses se llevará a cabo la discusión de la reforma electoral, que implica establecer las leyes, normas y reglas que permitan al régimen actual perdurar en el poder por varias décadas, esto significará regresar a los tiempos ya pasados de un partido hegemónico, pero este con mayor cantidad de resultados negativos si lo comparamos a los regímenes anteriores.
Y así ha quedado demostrado con este estancamiento económico que hemos visto a lo largo de estos últimos siete años y que probablemente continuaran si no existen las condiciones suficientes para establecer un escenario que permita atraer inversiones.
En muchas ocasiones me he referido a la desaparición de los organismos que en un momento llegaron a ser un contrapeso ante el poder. Sin embargo, con la desaparición de estos organismos, la opacidad vuelve al país, y aunque se insista desde Palacio Nacional que no existe opacidad y que se combate a la corrupción, esto no es verdad.
México se encuentra en un escenario que aún puede ser cambiado, pero se hace necesario que todos actuemos, que no dejemos que la ambición de unos pocos destruya el presente y futuro de muchos.
También desde Palacio Nacional se pretende imponer la narrativa de que vamos bien. Pero esto puede acabar en los próximos meses cuando se entre en la revisión del T-MEC, donde México acudirá sin argumentos suficientes de negociación, porque lamentablemente dependemos un 80 por ciento del comercio que realizamos con Estados Unidos y de no tener esto como soporte de nuestra economía, México ya estaría ubicado entre los países con menor condición de inversión.
Esto implicara seguir incrementando el desempleo y aumentando la informalidad la cual es un elemento de salvación económica para muchas familias. Sobre las remesas ante la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos posiblemente estas disminuirán y todo esto impactará en el consumo interno.
Si no hay empleo, no hay ingresos y sin ingresos no hay consumo, si a esto sumamos una poca productividad entonces el factor inflación será otro negativo para nuestro país.
Esperemos que en el Congreso de la Unión, el poder Legislativo haga todo lo necesario para establecer un ambiente para atraer inversiones, con leyes claras y un respeto al estado de derecho. Para con ello empezar a revertir los resultados no tan favorables que hemos obtenido en los últimos años.
Esperemos que la famosa reforma electoral no sea solo para establecer la permanencia de un solo partido, sino para seguir desarrollando la democracia dentro del país.

