El futuro energético ya no es quema de combustibles sino atómico

Por Víctor Barrera

Dio inicio el Foro Económico de Davos Suiza y se hablaron muchas verdades, aunque incorrectamente políticas, los discursos de los mandatarios fueron más por respuestas directas Donald Trump y su visión geopolítica del mundo que por buscar la paz y desarrollo global.

Y muy probable que la visión de Donald Trump este arropada en la idea de mantener la supremacía de Estados Unidos como el país más poderoso del mundo y por ello los exabruptos y calificaciones que dirigió a los otros mandatarios.

Lo que si debemos tomar en cuenta es porque Estados Unidos, principalmente Trump, quiere anexar a Groenlandia dentro de su territorio y es que es muy sencillo la riqueza de minerales que esta tierra puede ofrecer para el desarrollo de las tecnologías y el enriquecimiento económico.

Donal Trump inicio su primer año en esta su segunda ocasión como mandatario, aplicando aranceles para establecer el lugar primordial de Estados Unidos, aseguro que durante años muchas naciones se han aprovechado de su país y por ello todo este cambio comercial.

Ahora que ya estableció este sitio, va por buscar la autosuficiencia de esos minerales que sirven para el desarrollo de energías, más allá del petróleo y gas, combustibles a los cuales estaba acostumbrado Trump y que permitió el crecimiento económico durante el siglo pasado a Estados unidos.

Pero la ciencia y tecnología avanza y la energía se busca produce con la quema de combustibles ya no es suficiente para proveer de energía a las naciones que desarrollan esas nuevas tecnologías y que sirven, para de alguna manera conquistar al mundo.

Es probable que los asesores de Donald Trump le han señalado que entonces el futuro está en esas nuevas energías que provienen ya no de la quema de combustibles o simplemente la utilización de los recursos naturales.

Porque los primeros son altamente contaminantes y provocan lo que se ha denominado el cambio climático y los otros dependen precisamente de la naturaleza y por ello son imprevisibles en cuanto a su utilización para poder crear energía.

En un discurso totalmente déspota, Trump se burló de los europeos porque han instalados aerogeneradores que según sus palabras no aportan la energía eléctrica suficiente y solo arruinan los lugares donde los establecen.

Y se refirió a Groenlandia, como un pedazo de huelo subdesarrollado y pobre y por ello quiere anexarlo para desarrollarlo y también por seguridad de Estados Unidos.

Y aun cuando Trump se formó en la época donde la única forma de crear energía era con la quema de combustibles, ahora se puede generar con otros minerales, los cuales se localizan, abundantemente, en zonas como Groenlandia y obtener ese pedazo de hielo, podría hacer a Estados Unidos en una potencia proveedora de esos minerales y materiales.

Es decir, esos materiales ocupados para generar armas atómicas pueden ser útiles para crear energía eléctrica a favor de los sectores productivos porque la capacidad de una planta atómica es aproximadamente del 90 por ciento mucho más alta a las platas con base en carbón, petróleo o gas. Y más consistentes que las intermitentes que generan con viento o luz y calor solar.

Además, con el manejo adecuado la seguridad de estas plantas es más alta que la quema de combustibles. Estos beneficios son los que hacen ver a Trump que Groenlandia es una norme mina de producción de energía y solo es cuestión de aplicar la tecnología para sacar estos minerales para producir energía eléctrica.

Esto también debe ser tomado en cuenta por el gobierno mexicano, que aún mantiene su creación de energía eléctrica con la quema de combustibles y en menor medida con los elementos de la naturaleza, demostrando su insuficiencia para proveer a todo el territorio de energía eléctrica.

México deberá iniciar la explotación de los yacimientos de minerales para crear energía atómica y convertirla en eléctrica, con ello se podrá disminuir el seguir financiando a Pemex que ha demostrado ser un factor enorme desperdicio de recursos públicos.

Porque otro punto a favor es que en Estados Unidos la energía no se crea a través de una empresa estatal sino con inversión privada que genera empleos y paga impuestos. Algo que debería también asimilar México para abrir el sector energético porque este mismo ha provocado que las inversiones dejen de fluir a nuestro país por la insuficiente energía eléctrica, que depende del buen manejo de Pemex y CFE. Abriendo el mercado energético, la competitividad empresarial generará energía suficiente y barata para los mexicanos.

Pero todo esto es cuestión de voluntad para el desarrollo y evitar los dogmas ideológicos que hacen mucho daño.