La Red Nacional de Comunidades Envenenadas y en Resistencia (Renacer) demandó que antes que el gobierno promueva los llamados “Polos del Bienestar” y otros desarrollos industriales en el país, se solucione la devastación socio-ambiental y los daños que ésta ha causado a la salud de los mexicanos en las últimas tres décadas.
Al cumplirse un año de su creación, la Renacer denunció que la desregulación en el uso, explotación y protección de la naturaleza que se promovió en los gobiernos neoliberales, sigue sin ser atendida de manera adecuada, ni revertida por los actuales gobiernos federal, estatales y municipales.
Esto, agrega la organización conformada por activistas, académicos y 65 organizaciones de 18 entidades, ha derivado en que en México haya cientos de Sitios de Emergencia Sanitaria y Ambiental (SESAs) y al menos 60 Regiones de Emergencia Sanitaria y Ambiental (Resas), también conocidos como infiernos ambientales.
En un pronunciamiento, recuerda que en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, a través de los Programas Nacionales Estratégicos (Pronaces) financiados por el entonces Consejo Nacional de Humanidades Ciencias y Tecnologías (Conahcyt) se acumuló “abundante y escandalosa” evidencia científica sobre la presencia de procesos de contaminación y los efectos que detonan enfermedades graves en las Resas.
“No entendemos por qué diferentes instituciones gubernamentales hacen caso omiso de las evidencias de correlación entre la contaminación ambiental y las enfermedades degenerativas”, añade la Renacer.
Alerta que de no atenderse esta problemática, la tendencia al incremento de las enfermedades crónico-degenerativas asociadas a la contaminación, así como la destrucción de los ecosistemas, se extenderán cada vez más en el país, “hasta volverse técnicamente irreversibles, lo que provocará un descomunal colapso socio-ambiental y en el sistema de salud”.
Tanto en Puebla como en Tlaxcala, las organizaciones demandan a los gobiernos federal, estatales y municipales que en lugar que se impongan megaproyectos como los Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar o el Parque de Economía Circular en esta región, se remedien primero los problemas de salud y los daños provocados al medio ambiente.
“En lugar de que se impongan megaproyectos en nuestro territorio pedimos que se cumpla el Acuerdo de Escazú firmado por México, así como nuestro derecho a la información y a la consulta previa”, reclama la Renacer.
“Lo decimos claro y fuerte: a la Renacer nos interesa el desarrollo de la economía e industria nacionales, así como el empleo para las mayorías, pero igualmente se requiere con urgencia de un plan general de justicia ambiental y de salud, para las comunidades afectadas y las personas trabajadoras que laboran y viven en los Sitios y Regiones de Emergencia Sanitaria y Ambiental (SESA y RESA)”.
En el caso de la Cuenca del Atoyac, catalogada como un “infierno ambiental” y cuyo saneamiento se ha propuesta como prioridad por parte del gobierno de Claudia Sheinbaum, la Renacer pide elaborar con las comunidades, científicas y científicos, que han estudiado la problemática, un Plan Integral para su restauración, así como para la posterior implementación.
“Que para atender la contaminación no se vaya a las consecuencias, como se intenta hacer con la insistente idea de construir plantas de tratamiento, sino que se obligue a las industrias a que controlen y traten las sustancias tóxicas que emiten al agua, aire y suelo”, subraya.
Igual, las organizaciones tlaxcaltecas reclaman que se cancele de manera definitiva el Ecoparque Tlalli que fue aprobado al gobierno de Puebla en el Parque Nacional Montaña la Malinche.
Y también piden suspender la iniciativa sobre parques de economía circular o la atracción de empresas que generan energía a través de la quema de basura, lo cual está planteado los gobiernos federal y estatal en la región de Libres Oriental en Puebla.

