Exige a la SEP revisar los libros de texto impulsados por Marx Arriaga

 El Consejo Nacional de Nueva Derecha exigió a la Secretaría de Educación Pública (SEP) una “revisión inmediata, exhaustiva y transparente” de los materiales educativos impulsados durante la etapa de Marx Arriaga Navarro, luego de su salida de la Dirección General de Materiales Educativos.  

Horas después de que comenzó a circular en medios un video en el que se ve el intento por desalojar a Arriaga Navarro de las instalaciones de la SEP en avenida Universidad, la organización de corte político y religioso pidió al Gobierno de México eliminar lo que calificó como “sesgo marxista e ideología de género” en la educación básica. 

Este 13 de febrero, la SEP informó un cambio en su Dirección General de Materiales Educativos, e indicó que la plaza “tendrá un cambio de naturaleza, a partir del 15 de febrero, a la modalidad de libre designación” y que el nuevo titular será anunciado hasta el 16 de febrero.  

En su pronunciamiento, el Consejo Nacional de Nueva Derecha planteó que el relevo no debe interpretarse como un asunto administrativo, sino como un balance de la política educativa: “Lo relevante no es el drama administrativo, sino el daño profundo que se le hizo a la educación básica”.  

La organización atribuyó a Arriaga la representación de “la etapa de mayor adoctrinamiento ideológico en educación básica” y señaló que “encarnó una visión que trastornó la formación de millones de niños”.  

Y afirmó que se “desplazó el conocimiento, el mérito y la excelencia por el adoctrinamiento marxista, el colectivismo, el anticristianismo, la hipersexualización de los menores y la imposición de la ideología de género como dogma pedagógico”. 

Una parte central del pronunciamiento se dirigió a los Libros de Texto Gratuitos que fueron creados por Marx Arriaga, pues exigió “que se reconozca públicamente” que esos materiales “se convirtieron en un instrumento de propaganda política” y aseguró que, “en lugar de fortalecer lectura, escritura, ciencias y pensamiento crítico real”, se buscó formar “conciencia” en “clave comunista”. 

“El aula dejó de ser un espacio para aprender a pensar y pasó a ser un espacio para aprender qué pensar, bajo una narrativa única, militante y hostil hacia la tradición cristiana de México”, indicó el Consejo, que sostuvo que se intentó convertir a estudiantes en “activistas anticristianos”. 

El organismo planteó además un cambio en la orientación educativa; “México necesita un reenfoque urgente: una educación centrada en valores cristianos que ordenen la vida personal y social (…) la escuela no puede seguir siendo fábrica de activistas ni laboratorio de ingeniería social comunista”.  

También exigió “detener el uso de la escuela como herramienta de adoctrinamiento marxista” y reconstruir el currículo para priorizar “conocimientos esenciales y formación ética”.