México podría perder el grado de inversión

Por Víctor Barrera


Todavía no se resuelven algunos problemas pendientes se suman otros que van más por el interés de conseguir el poder y dinero que por buscar el bien común que es el crecimiento económico del país.

Los problemas que se tienen en México son añejos, pero no se han podido resolver a pesar de que se prometió que se acabaría con ellos con solo votar por un cambio.

Este cambio se dio, pero los problemas se acentuaron, y son más notorios porque este régimen de la 4T que sigue en la búsqueda de su consolidación no ha logrado siquiera resolver sólo uno de ellos.

El argumento constante, y ya desgastado, es que estos problemas son herencia de los gobiernos neoliberales. Sin embargo, llevan siete años y los problemas se acentúan sin que exista la voluntad de acabarlos, se dice que en este gobierno de Claudia Sheinbaum no existe la corrupción, pero no se atiende la demanda de sancionar a quienes incurran en un delito.

Para Claudia Sheinbaum, si no existe denuncia no se puede iniciar una investigación, y aunque existen varias denuncias en contra de personajes importantes de Morena, no se realizan las investigaciones, quizás por el cumulo de trabajo de la Fiscalía General de la República que es enorme y esto hace casi imposible mirar esas denuncias, o poque no existe la voluntad de hacerlo.

Esto convierte a esta 4T en solo una farsa más y que lamentablemente deberemos sobrevivir los mexicanos. Porque mientras los problemas persisten, la mayoría política se enfrasca en pleitos sobre quien o quienes deben ser las personas que deben «palomear» las listas para los próximos comicios donde se elegirán gobernaturas, el total de la Cámara de Diputados, algunos Congresos locales y alcaldías que resultan ser apetecibles para muchos de los lideres que están integrados en el Morena.

Pero todo este cumulo de problemas nuevamente enciende otro y que debería ser identificado por quienes en este momento tienen las riendas para el camino de nuestro país. Esto es la calificación otorgan las principales calificadoras mundiales a nuestro país que podría ser hacia abajo, posiblemente llegando hasta el punto de no obtener una calificación de grado de inversión positiva.

De caer en esta calificación, los problemas se duplicarán, porque no habría entrada de capital privado para desarrollar, junto con el gobierno federal los proyectos estimados para este 2026 y que podrían repercutir políticamente en el 2027.

Si dos de las tres principales calificadoras, reducen el grado de inversión para México, el futuro de nuestro país será aún más incierto. Porque no podemos seguir dependiendo del crecimiento económico de Estados Unidos para que nuestra economía subsista. Porque el futuro del país vecino también es incierto y no de bonanza.

Si nuestras autoridades no originan un fortalecimiento de los fundamentales económicos del país, el destino de México y los mexicanos es estar otros seis o siete años con crecimientos mínimos al 2.5 por ciento que era el nivel de los gobiernos neoliberales y los otros problemas seguirán acentuándose.