La fortuna de los milmillonarios mexicanos se duplicó en apenas cinco años, no por mérito individual, sino por un modelo económico injusto que depende del trabajo de millones de personas y de los recursos de todo el territorio nacional, pero distribuye sus beneficios entre muy pocos, advirtió Oxfam México. Así, la desigualdad en el país no es un accidente, ni un fenómeno natural, sino es el resultado de decisiones políticas, señaló la organización.
Oxfam México, que es parte de un movimiento global para acabar con la desigualdad con presencia en más de 80 países, enfatizó que los milmillonarios se enriquecen a costa del tiempo, la precariedad y la incertidumbre de millones de personas.
Entre 1996 y 2025, la riqueza de Carlos Slim, el hombre más rico de México y de América Latina y el Caribe, por ejemplo, aumentó más de ocho veces y la de los milmillonarios se multiplicó 4.2 veces, mientras la economía mexicana ni siquiera duplicó su tamaño.
“Desde el inicio de la pandemia de covid-19 en 2020, la riqueza concentrada en los milmillonarios creció 101 por ciento en términos reales. En ese mismo periodo, Carlos Slim aumentó su fortuna 66 por ciento, mientras el mayor ganador entre los milmillonarios fue Germán Larrea, al multiplicar su fortuna 2.4 veces en ese plazo”, apuntó la organización.
Este modelo ha sido mediocre para la mayoría, pero extraordinariamente rentable para los milmillonarios, quienes además se recuperan con mayor rapidez de las crisis que el resto de la sociedad, exhibió Oxfam México.
Esta concentración extrema de riqueza en el país convive con 18.8 millones de personas sin acceso a una alimentación nutritiva y de calidad; 38.5 millones con carencias sociales o ingresos por debajo de la línea de bienestar y 21 millones de mujeres que dedican al menos una jornada completa al trabajo de cuidados no remunerado.
“La desigualdad económica socava la actividad económica y limita la reducción de la pobreza, erosiona la democracia y la cohesión social y debilita la capacidad colectiva para enfrentar la crisis climática. Cuando la riqueza se concentra, también lo hace el poder de decidir qué, cómo y en qué condiciones funciona la economía”, aseveró Oxfam México.
En manos de unos pocos
En el estudio: Oligarquía o democracia. Nueve propuestas contra la acumulación extrema del poder en México, la organización apuntó que este país es uno de los más desiguales del mundo, y esto responde al modelo económico que por años ha beneficiado la rentabilidad del capital en detrimento del bienestar público.
“Los ultrarricos mexicanos nunca habían sido tantos ni tan ricos como hoy. Hay 22 milmillonarios con una fortuna conjunta de 219 mil millones de dólares, equivalentes a 3.9 billones de pesos o al tamaño de las economías de Jalisco y Guanajuato juntas”, comparó Oxfam.
Tal concentración responde, en parte, a que la economía mexicana se ha caracterizado por una tasa de retorno del capital de los milmillonarios significativamente mayor al avance que tiene la economía de la nación en su conjunto. Oxfam sostuvo que cuando las decisiones quedan en manos de unos pocos, la democracia se vacía de contenido y se transforma en oligarquía.
Este poder económico se convierte inevitablemente en poder político. Los ultrarricos acceden a los espacios de decisión, influyen en políticas públicas y heredan su poder dentro de dinastías sin legitimidad democrática; y en ese sentido también han orientado los nichos en los que se invierte.
“Frente a una economía que explota y roba tiempo a las personas trabajadoras, subsidia la riqueza acumulada y concentra las oportunidades, es necesario fortalecer el papel del Estado como garante de derechos e impulsor de la igualdad. La decisión clave para lograr la justicia económica en el corto plazo es la movilización democrática de la inversión, para lo cual el Estado necesita recursos financieros, humanos e institucionales suficientes para una política económica renovada”, sostuvo.
Dentro de las nueve propuestas que hace la organización están: movilizar los flujos de inversión de manera justa y democrática; visibilizar y corregir la irresponsabilidad fiscal de los milmillonarios y desarrollar infraestructura social para la redistribución de la responsabilidad de los cuidados.

