El gobierno mexicano hará un nuevo intento para reducir el crecimiento de la obesidad y el sobrepeso que hoy afecta a un 70% de la población, tanto en adultos como niños, y que proyecciones internacionales estiman que llegue al 90% en el año 2050.
Se trata de la Estrategia de Desaceleración del Sobrepeso y la Obesidad en México que presentó, el miércoles 4 de marzo, el secretario de Salud federal (SSA), David Kershenobich, en el contexto del Día Mundial de la Obesidad.
Para ello, el gobierno iniciará el seguimiento de un estudio entre aproximadamente 500 mil personas con sobrepeso y obesidad, con el propósito de “identificar factores biológicos, sociales y ambientales que permitan diseñar mejores políticas públicas”, informó.
El funcionario añadió que “no se trata solo de prescribir, sino de entender cómo actúan y cómo podemos traducir ese conocimiento en el desarrollo de alimentos funcionales, aprovechando la riqueza biológica y cultural de México”.
Y es que la obesidad y el sobrepeso representan una de las crisis más importantes de salud pública en México. Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) para el año 2022, más del 70% de los adultos y alrededor del 35% de los niños y adolescentes en México padecían alguna de estas condiciones.
De acuerdo con esa encuesta, hasta hace cuatro años -le medición más reciente- los porcentajes sobre estos padecimientos se dividían así:
- Sobrepeso en adultos: 38.3% (hombres 41.2%, mujeres 35.8%).
- Obesidad en adultos: 36.9% (hombres 32.3%, mujeres 41.0%).
- Sobrepeso y obesidad en niños de 5 a 11 años: 37.3%.
- Sobrepeso y obesidad en adolescentes: 41.1%.
El titular de la SSA explicó que la ruta al año 2030 implica regulación de entornos, educación alimentaria, promoción de la actividad física, políticas fiscales, investigación científica y coordinación multisectorial.
En ese contexto, llamó a enfrentar estos padecimientos “con ciencia, responsabilidad social y una visión de Estado que coloque la salud pública por encima de cualquier interés comercial”.
Como lo ha dicho antes, Kershenobich aseguró: “Estamos ante un problema que no es solo médico; es cultural, social y antropológico. La obesidad es una enfermedad, pero también es un fenómeno de contagio social”.
En el acto público, el representante de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), José Moya Medina, recordó que la obesidad hoy es reconocida como “enfermedad crónica compleja”, que es impulsada por determinantes sociales, económicos y comerciales.
Consideró que es “prevenible y controlable” si se trabaja sobre las causas que la generan.
De paso, reconoció los programas que México ha puesto en marcha para mejorar la salud de la población, entre ellos: la aplicación de impuestos a bebidas azucaradas y regulación de la publicidad dirigida a la infancia.
El próximo 29 de marzo se cumple un año de que el gobierno puso en marcha la prohibición de venta y publicidad de alimentos chatarra y bebidas azucaradas dentro de las escuelas de educación básica, como parte del programa “Vive Saludable, Vive Feliz”.

