El incremento al combustible recae en el precio de los productos del campo e impactan al bolsillo del consumidor, señala la UNTA

El incremento del precio de los fertilizantes y la gasolina producen que el precio de los prodcutos del campo se incrementen tambien es la lógica ocn la cual los prosuctores del campo ven la realidad afirmo la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA).

Porque esta lógica indica que si producir cuesta más y mover la mercancía también, el precio final sube. Estos incrementos termina reflejandose en el bolsillo de los consumidores.

Esta semana se dio a conocer que el alza de precios de frutas y verduras durante marzo provocó que la inflación general en México llegara a 4.59 por ciento, su nivel más alto desde octubre de 2024, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

El impacto también se ve en la canasta básica a la que da seguimiento la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), compuesta por 24 productos de consumo semanal para una familia de cuatro personas.

En diciembre, el aumento anual en estos insumos (como cebolla, chile, jitomate, limón, papa, zanahoria y carnes de res y pollo) fue de 1.8 por ciento y para marzo de 6.4 por ciento, es decir, más del triple.

En entrevista, Alvaro López Ríos, líder de la UNTA, explicó que las presiones inflacionarias a la producción agrícola, particularmente la de alimentos básicos, afectan desde las tierras de cultivo hasta la logística. El primer gran golpe viene de los energéticos.

“La producción del campo se ve impactada por dos factores. Las gasolinas y el diésel subieron”, lo que repercute en toda la cadena de trabajo en las parcelas, pues “el diésel es fundamental para la maquinaria agrícola”.

El aumento de costos no se detiene en los tractores. La movilidad de los agricultores también encarece el producto antes de llegar a los grandes mercados o al tianguis. “Se usan camionetas para ir por insumos a la ciudad, lo que influye en el aumento de estos productos”, agregó el dirigente.

El segundo factor que ha disparado los costos son los agroquímicos, cuyo suministro también han sufrido los estragos del panorama internacional. “Desde el 2 de marzo, cuando empezó el conflicto en Medio Oriente, los fertilizantes también se han ido para arriba entre 15 y 40 por ciento”, explicó.

La combinación de ambos elementos, afirma el líder de la UNTA, hace matemáticamente imposible que el precio final se mantenga estable, pues “fertilizantes y combustibles al alza sin duda generan una escalada de aumentos”.

Al final de la cadena, el golpe es inevitable. La lógica comercial y de supervivencia del sector impide que productores y vendedores absorban este choque inflacionario. “Ni modo que los comerciantes absorban ellos el incremento de los precios de estos dos insumos básicos para las actividades del campo”.