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Inflación y poco crecimiento económico seguirán golpeando a los pobres en el país.

Por Víctor Barrera 

Primero los pobres, slogan utilizado durante su campaña política por Andrés Manuel López Obrador, quedaran simplemente eso, un slogan que sirvió para que alcanzara la presidencia de la república, pero nada más. 

Esta promesa quedará en el olvido y solamente vendrá a la memoria como una más hechas por AMLO que no cumplió durante su sexenio. 

En varias entregas hemos señalado que la crisis que provoco la pandemia del covid-19 aunada a las malas decisiones y a una falta de políticas públicas por parte del gobierno federal, abonaron para que esta crisis creciera de manera importante afectando principalmente a los pobres a los que menos tienen y con ello, la promesa queda incumplida. 

La pobreza en México creció de manera abrupta en el 2020, y no hay visos de que esta disminuya, sino existen los resultados positivos sino existe el crecimiento económico, no solo en el global de la economía que es el Producto Interno Bruto (PIB), sino en cada uno de los sectores económicos del país. 

El PIB preliminar al primer trimestre se contrajo 3.8 por ciento medida de forma anual, es decir de marzo 2020 a marzo 2021. 

Podrán las autoridades  manifestar que el año atípico que se convirtió el 2020, no es consecuencia directa de sus decisiones, lo que en verdad si lo son,  en el momento que se necesitó apuntalar la economía para evitar que las empresas cerraran sus puertas y arrojaran a millones de mexicanos a la calle, el gobierno federal mantuvo su política de austeridad  y no aplico las llamadas políticas anti cíclicas, que son aquellas que se utilizan para reforzar el sostenimiento de los sectores productivos. 

 Se aplicaron algunos programas sociales, como el apoyo a las personas de la tercera edad, a los jóvenes y algunos programas para otorgar hasta 25 mil pesos para que las pequeñas y microempresas pudieran solventar uno o dos meses de la crisis, pero esta se expandió más de un año, y continua, por lo que estos préstamos fueron fulminados de manera inmediata, dejando sin un apoyo a estos comercios. 

Referente a las grandes empresas, estas tuvieron que arreglárselas de manera individual y su decisión fue reducir la nómina, lo que precarizo el salario de sus trabajadores, para quienes corrieron con suerte y la gran mayoría fue despedida de su empleo, lo que aumento el nivel de pobreza en el país. 

El cierre de actividades económicas, el aislamiento y el distanciamiento social, necesarios para evitar un mayor número de contagios de Covid-19, crearon cambios importantes en los hábitos de consumo de la población, así como en muchas de sus costumbres de interacción social y laboral.  

Esto también hizo que las características de algunos sectores productivos se hayan modificado. Es decir, se puede realizar home office con un salario menor, el consumo de la población se destinó más en los alimentos y quienes pudieron tener un ahorro se esperaron hasta encontrar ofertas en productos para la casa u oficina, lo que  redujo las ventas 

Ahora la pregunta es si estas características continuaran o volverán a establecerse en parámetros iguales a antes de la pandemia. 

Otro duro golpe a los más pobres, como hemos indicado con anterioridad, es la inflación, medida que tan solo en la primera quincena de abril fue 6.05 por ciento en términos anuales.  

Esto puede explicarse de manera sencilla, durante el tiempo de una mayor pandemia, la contracción de la demanda de los productos fue mayor, esto implicó que muchas empresas, en la medida de sus posibilidades, absorbieran los incrementos de costos de los insumos para no transferirlos a los consumidores y no perder participación en el mercado.  

Sin embargo, los precios de muchos insumos se presionaron debido a incrementos en los costos de fletes, transportes y escasez debido al rompimiento de cadenas de suministro. Ahora que las condiciones productivas están tendiendo a estabilizarse, las empresas están determinando su costo/ precio de los productos, por lo que existe un incremento en el precio de los productos. 

Todo esto significa que mientras los productores pueden estabilizar sus cuentas, el incremento de precios será constante, lo que se traduce en una presión inflacionaria que podría culminar Al final del año en un nivel ente el 5 y 6 por ciento, lo que es un duro golpe a la economía de todos los mexicanos, y por supuesto más grande a los pobres y más pobres del país. 

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