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México requiere aplicar políticas públicas para evitar mayor presión inflacionaria

Por Víctor Barrera 

Es indiscutible que en los próximos meses las mediciones económicas que se hacen al interior del país, muestren números positivos, lo que representarán únicamente el rebote natural de la economía y no una recuperación, como posiblemente seguirá insistiendo el gobierno federal en señalar. 

Sin embargo, la realidad seguirá desenmascarando estas voces triunfalistas porque la economía mexicana y en específico la economía de las familias seguirá deteriorada y para poder recuperar los niveles que se tenían antes de la pandemia, serán necesarios otros tres  años más, es decir el sexenio completo. 

El titular de la Secretaria de Hacienda, Arturo Herrera  ha manifestado con bastante optimismo que la economía mexicana registrará un crecimiento del 5.2 por ciento este año, lo cual se podrá conseguir gracias al empuje que inyectará la economía de Estados Unidos, donde las políticas públicas a favor de apoyar a sus sectores productivos sigue en marcha, lo que traerá un crecimiento superior al 6 y cercano al 7 por ciento, dejando a la economía norteamericana en un estatus poco mayor a la que se tenía antes de la pandemia. 

En México el crecimiento económico nacional debería estar en niveles de 7 u 8 por ciento para entonces hablar de que se está superando la crisis que vivimos hasta el momento, pero esto no pasará mientras que las políticas públicas estén encaminadas a seguir destinando un mayor ingreso en apoyar a las empresas productivas del país, Pemex y CFE al costo que sea, y no se visualice la necesidad de fortalecer los sectores industria, comercio, servicios y turismo. 

De no hacerse las expectativas de alcanzar los niveles que teníamos antes de la pandemia, tendrán que alargarse y esperar que hasta el final de este sexenio se alcance un crecimiento real de por lo menos 1.5 por ciento o 2 por ciento, cifras similares a las que se tenían en sexenios anteriores y que Andrés Manuel López Obrador calificaba de mediocres. 

Es importante resaltar que mientras no se apliquen medidas y políticas económicas encaminadas al fortalecimiento de los sectores productivos del país, los crecimientos que se alcancen en la economía seguirán siendo asimétricos, es decir, algunos sectores alcanzaran crecimientos superiores al 5 por ciento mientras que otros apenas lograran 1 o 2 puntos porcentuales, insuficientes para la economía nacional. 

Es probable, y así lo esperan muchos analistas que el Banco de México mantenga relajada su política economía monetaria esto con el afán de impulsar el aumento del PIB, aun cuando esto implique una mayor inflación. 

Explico lo anterior, si el Banco de México mantiene su política monetaria relajada, la presión a los precios de los productos de consumo final seguirá aumentando, creando al final del año una inflación superior al 5 por ciento y aun cuando nuestra economía alcance estos niveles de crecimiento, quedará fulminada ante el nivel de inflación 

Cambiar crecimiento económico por mayor inflación termina con impactos negativos sobre el ingreso de la población y sobre el bienestar y mejor calidad de vida. 

Esto sería un daño social notable con mayor impacto a la gente que menos tiene agravando los niveles de pobreza en el país. 

Hemos indicado en varias ocasiones que la inflación deteriora el poder adquisitivo del dinero, convirtiéndose en un impuesto que afecta a todos. 

Las familias más pobres mantienen su poder adquisitivo en efectivo, porque su acceso al sistema financiero para obtener una crédito es nulo y si a esto le sumamos un incremento en los precios, el dinero efectivo que tengan tendrá un menor poder adquisitivo, siendo el sector con mayor porcentaje de vulnerabilidad ante niveles altos de inflación 

Debemos resaltar que cada año el precio de servicios que provee el estado se incrementa en relación al nivel inflacionario, por lo que, para el inicio del próximo año, el poder adquisitivo se verá disminuido drásticamente, por lo que la pobreza en México seguirá incrementándose. 

Esto también repercute en la forma en la cual los sectores productivos intenten solventar la inflación, siendo la primera instancia el recorte de gastos en su cuenta corriente, es decir, en pago de salarios, que se aliviaría a través del despido de trabajadores que se convierte en otro factor social de presión económico. 

En México ya hemos experimentado los efectos adversos de la inflación sobre la pobreza, por lo que deberíamos haber entendido que no fortalecer a las plantas productivas es un riesgo mayor en el corto y mediano plazo. 

Concluyendo, el gobierno deberá aplicar políticas económicas al fortalecimiento de las plantas productivas y no esperar a que el Banco de México continúe relajando su política monetaria de lo contrario el resultado será negativo. 

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