Cristina Rivera Garza busca obtener el título póstumo de su hermana Liliana, víctima de feminicidio

En México, más del 85% de los casos de feminicidio no se resuelven. La impunidad se extiende como un manto protector sobre los feminicidas, que les permite no asumir las consecuencias de sus actos. Pero frente al silenciamiento forzoso y al abandono del Estado, se alzan las voces de las mujeres que se niegan a olvidar.  

Una de estas voces es la de la escritora mexicana Cristina Rivera Garza, ganadora del premio Pulitzer en 2024 por “El invencible verano de Liliana” (2021), libro en el que narró la historia de su hermana, quién fue asesinada por su exnovio a los 20 años, el 16 de julio de 1990, en la Ciudad de México.  

En una conferencia magistral organizada por la Cátedra Nelson Mandela de Derechos Humanos, Rivera Garza presentó ante la repleta sala Miguel Covarrubias en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) un ensayo con reflexiones sobre el daño que deja la impunidad y el poder de la memoria.  

La escritora comenzó su exposición con una descripción gráfica de la impunidad: el minúsculo expediente que encontró en los registros oficiales cuando decidió reactivar el caso de su hermana. Esas pocas hojas reflejaban el desinterés de las autoridades en investigar y resolver el crimen.  

Liliana era estudiante de arquitectura, en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM); tenía toda una vida por delante. Su muerte dejó a Cristina y a su familia en un limbo, separados del Estado que debía protegerlos, pero que, en cambio, permitió que el agresor escapará a Estados Unidos en compañía de su hermana y su madre, quedando impune hasta el día de hoy.  

Años después la escritora decidió contar la historia de su hermana, vindicar su imagen y arrebatarles a sus agresores la comodidad del silencio, que permite ignorar. Primero, pensó en esas páginas como un espejo en el que el perpetrador y sus cómplices estuvieran obligados a reconocerse: una venganza simbólica. 

“Quería interrumpir el silencio que le ofrecen a los asesinos impunes (…) Quería que se enfrentaran ahora a la verdad, a nuestra verdad”, expresó. “No me amparaban las leyes; pero tenía el lenguaje”.   

Pero lo que no imaginó fue el poder que tendrían sus palabras, convirtiendo a la memoria de su hermana en un símbolo de lucha colectivo, narrando una historia que resuena con las de miles de víctimas, y articulando una comunidad entera que hoy se suma a la exigencia de justicia, no solo para Liliana, sino para todas.  

“Por desgracia somos muchas, pero por fortuna, nos encontramos”, expresó la autora.  

Y explicó que con ese acto empezó un camino hacia la justicia restaurativa, aquella que poco a poco repara las rupturas que deja la violencia en la sociedad. Apuntó que su hermana está, “proscrita del estado, pero bienvenida en la comunidad (…) es justicia restaurativa, que nombra el daño y nos acerca a la verdad”.  

Ante el auditorio, Cristina Rivera Garza compartió que ha emprendido una nueva lucha para honrar a su hermana, y gracias al consejo de la periodista Daniela Rea, acudió a la UAM para solicitar que se le entregue el título post mortem a Liliana, para lo cual presentó una moción el pasado 19 de marzo.   

La escritora explicó que se trata de un acto simbólico para separar el recuerdo de su hermana del hecho violento. Se trata de reconocer su humanidad y dignidad, así como el esfuerzo por estudiar y los sueños que la caracterizaron en vida.    

“Ojalá que pronto, pueda compartirles que Liliana, a pesar de la voluntad del feminicida, a pesar del silenciamiento patriarcal del Estado, a pesar de la indiferencia civil, a pesar de la complicidad de familiares y amigos del perpetrador, se ha convertido por fin en lo que iba a ser: una arquitecta”, dijo.  

La exigencia recuerda al caso de Verónica Soto Hernández, quien estudió enfermería en la UNAM, pero fue asesinada antes de poder recibir su título universitario, en 2019. El caso ha permanecido impune, y desde entonces su madre, Andrea Soto ha pedido a la máxima casa de estudios que le entregue el título post mortem a su hija, aunque sin obtener respuesta, como publicó recientemente Proceso.  

Andrea Soto, junto con otro grupo de madres y familiares de víctimas de feminicidio estuvo presente en la conferencia magistral de Cristina Rivera Garza. Sentadas en un extremo del auditorio, cuando una pausa en la plática lo permitía gritaban: “Justicia para Liliana, justicia para todas”, reclamo que encontraba eco entre los asistentes.  

Al concluir el evento, Proceso cuestionó a Rosa Beltrán, escritora y directora de difusión de la UNAM, sobre su postura respecto al caso de Verónica Soto y la posibilidad de que la institución entregue el título póstumo, a lo que respondió:  

“Aun siendo coordinadora de difusión no tengo ningún poder sobre eso porque es la parte académica y docente. Pero por lo menos mi opinión es que sí se la daría y me parece que igual que en el caso de Liliana y de las otras dos chicas a las que se refirió Cristina Rivera Garza”.  

“Aunque ya no sea en tiempo y forma, y no sea la justicia legal, puede ser una justicia restaurativa. Y si esto se logra y se ha presentado en consejo en la UAM, sería factible y deseable que se hiciera en la UNAM”, afirmó. 

El pasado 8 de abril, la madre de Verónica Soto entregó a funcionarios universitarios una solicitud formal para obtener el título post mortem. Hasta el momento, no ha recibido una respuesta oficial de la institución.  

En un mitin antes de entregar la solicitud, activistas expresaron críticas hacia la UNAM al destacar que, aunque se realizan espacios de reflexión, conferencias, y se publican artículos sobre el tema, aún hacen falta más acciones de apoyo directo a las víctimas de feminicidio que pertenecen a la comunidad universitaria.