Morena empezará a cambiar, aunque no lo quieran algunos

Por Víctor Barrera

Morena sigue demostrando grietas en su conformación lo que provoca que sus aliados ya, PT y PVEM, empiecen a mirar la necesidad de empezar a levantar el vuelo, pero esto no se hará de inmediato. Empezará con la desintegración de la coalición conformada en algunos estados de la república en los próximos comicios intermedios de 2027.

La no tan sorpresiva renuncia de Citlali Hernández, porque no podemos concebir que Claudia Sheinbaum no lo supiera, muestra que las decisiones que se toman en Palacio Nacional son más por urgencia que por planeación.

Posiblemente Citlali Hernández, quien llegó al plano político en la oleada de Morena en 2018 y que conformó en la Ciudad de México y al interior de Morena un grupo poderoso donde también se encontraba Mario Delgado, deja el encargo que Sheinbaum le creo para ir a rescatar a Morena y tratar de subsanar la ruptura interna que parecen compleja pero no difícil de remediar.

Ahora ya no es solo con sus aliados; PT y PVEM, con quien tendrá que negociar posiciones para los comicios del 2027, sino al interior con la diversidad de tribus que conjuntan Morena, con la intención de mantener la mayoría y llegar al 2030 con un movimiento cohesionado y mantener el poder Ejecutivo.

Se ha mencionado en muchas ocasiones y desmentido en la misma cantidad, que saldrá de la presidencia de Morena Luisa Maria Alcalde, una persona que se le señala como más cercana al mesías de Macuspana que ha Sheinbaum, y esta relación viene desde sus padres, por ello nadie concibe que Luisa Maria realizaría algo en contra de la idea de AMLO.

Y aunque Sheinbaum Pardo, también es muy cercana a AMLO, las ideas no son las mismas y esto es precisamente lo que empieza a abrir esas grietas. Mientras un número importante de Morena intenta mantener la figura de AMLO como el mandamás de y aun del poder Ejecutivo, otros han empezado a pensar que es el momento ya de iniciar el proyecto propio empujando la figura de Sheinbaum Pardo como no solo la presidenta del país, sino como la manda más de Morena.

La postura de Sheinbaum Pardo ante PT y PVEM a quien les manifestó que ellos deberían de asumir las decisiones que de Morena. La rebeldía que mostraron los partidos aliados solo dejó ver a una presidenta de Morena con soberbia obligando a sus aliados a subyugarse las decisiones de Morena, algo que hasta ahora no se ha cumplido por completo.

El colocar a Citlali Hernández nuevamente en el partido solo significa que Sheinbaum Pardo quiere llegar al 2027 con la coherencia suficiente para mantener la mayoría, y a partir de ello establecer la segunda parte de su periodo presidencial con el objetivo de, no distanciarse de AMLO, mostrar que ella tiene también un plan de trabajo político.

Es probable que Sheinbaum mire que es el momento de establecer su estrategia, porque será ella quien decidirá en el 2030 a la o el candidato con la intención de evitar que al inicio de la próxima administración en Morena se incie una cacería, donde los más duros quieran desplazar a las otras corrientes.

Se entiende, y así lo ha dejado ver la misma Claudia Sheinbaum, que no habrá una ruptura con el mesías, pero si posiblemente un espacio para aplicar su estrategia. Morena es solamente la herramienta de solo hombre para mantener el poder, pero la diversidad de ideas al interior del movimiento también empieza a despertar y saben que nadie es eterno y que los tiempos cambian y esto hará que Morena también presente cambios.