Trump afirmó que EU participará en conversaciones con Irán, el lunes, en Pakistán

El presidente estadounidense Donald Trump anunció el domingo que negociadores de Washington estarían en Pakistán el lunes para conversaciones con Irán.

Trump, en una publicación en redes sociales, no detalló qué funcionarios acudirían. La Casa Blanca y la oficina del vicepresidente, JD Vance, que lideraron la primera ronda de negociaciones, no respondieron a consultas al respecto el domingo por la mañana.

En su publicación, Trump acusó a Irán de incumplir el cese el fuego al disparar balas el sábado en el estrecho de Ormuz y amenazó con destruir la infraestructura civil iraní si Teherán no acepta los términos ofrecidos por Washington.

“Si no lo hacen, Estados Unidos destruirá cada Central Eléctrica y cada Puente en Irán”, escribió Trump.

No ha habido comentarios de Irán.

Irán reiteró su promesa de restringir el paso de barcos por el estrecho de Ormuz mientras el bloqueo de Estados Unidos a los puertos iraníes siga vigente, al tiempo que los mediadores trataron de extender el alto al fuego que expira el miércoles.

Los bloqueos contrapuestos han complicado los intentos de mediación encabezados por Pakistán y han planteado dudas sobre si el alto al fuego de dos semanas puede extenderse.

“Es imposible que otros pasen por el estrecho de Ormuz mientras nosotros no podamos”, declaró en una entrevista televisada a última hora del sábado el presidente del Parlamento iraní, Mohammed Bagher Qalibaf.

Qalibaf, el principal negociador de Irán en las conversaciones con Estados Unidos, criticó el bloqueo estadounidense como una “decisión ingenua tomada por ignorancia”. Dijo antes de los últimos comentarios de Trump que Irán aún buscaba la paz pese a una desconfianza profundamente arraigada hacia Estados Unidos.

“No habrá retirada en el campo de la diplomacia”, dijo, reconociendo que la brecha entre ambas partes seguía siendo amplia.

Irán anunció la reapertura del estrecho después de que entrara en vigor el viernes una tregua de 10 días entre Israel y el grupo político y militar Hezbollah, respaldado por Irán, en Líbano. Pero después de que Trump dijera que el bloqueo a los puertos de Irán “se mantendrán plenamente vigentes” hasta que Teherán alcance un acuerdo, Irán indicó que mantendría sus restricciones en el estrecho.

Tras un breve repunte de intentos de tránsito el sábado, los buques en el golfo Pérsico mantuvieron sus posiciones, recelosos después de que dos barcos con bandera de India fueron atacados a mitad del trayecto y obligados a regresar. Su retirada devolvió el estrecho —por el que normalmente pasa aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de petróleo— a su statu quo previo al alto el fuego, lo que amenaza con agravar la crisis energética mundial y empujar a las partes hacia un conflicto renovado mientras la guerra entraba en su octava semana.

A pocos días de que venza la frágil tregua, Irán informó el sábado que había recibido nuevas propuestas de Estados Unidos, y mediadores paquistaníes trabajaron para organizar otra ronda de negociaciones directas.

Las autoridades paquistaníes comenzaron a reforzar la seguridad en la capital, Islamabad. Un funcionario regional involucrado en los esfuerzos dijo que los mediadores estaban ultimando los preparativos y que equipos estadounidenses de seguridad de avanzada ya estaban sobre el terreno. El funcionario habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado a hablar con los medios sobre los preparativos.

Para Irán, el cierre del estrecho —impuesto después de que Estados Unidos e Israel iniciaran la guerra el 28 de febrero durante conversaciones sobre el programa nuclear de Teherán— es quizás su arma más poderosa, al amenazar la economía mundial e infligir un costo político a Trump. Para Estados Unidos, el bloqueo asfixia la economía iraní y presiona a su gobierno al negarle un flujo de efectivo a largo plazo.

Aunque el alto al fuego se ha mantenido, el enfrentamiento en la estrecha amenaza con sumir a la región de nuevo en una guerra que ha matado al menos a 3.000 personas en Irán, a más de 2.290 en Líbano, a 23 en Israel y más de una docena en Estados árabes del Golfo Pérsico. Quince soldados israelíes han muerto en Líbano y trece militares estadounidenses han fallecido en toda la región.