Por Víctor Barrera
El optimismo con el cual cada año arranca la Secretaría de Hacienda y por supuesto el gobierno federal respecto al crecimiento económico del país se ve truncado por las cifras que se presentan trimestre tras trimestre y que nos ponen en una realidad de crecimientos mucho menos que mediocres.
En las más recientes cifras económicas que se presentan a través del INEGI, que preside Graciela Márquez en términos anuales muestra que nuestra economía mostro solo un crecimiento de 0.2 por ciento derivado de una contracción de 0.8 por ciento que se presentó en el primer trimestre de este año.
Esto ha llevado a especialistas y analistas a recalcular la estimación de crecimiento del país, que aun cuando no era muy alentadora se esperaba crecer por encima del 2 por ciento, pero ahora solo se estima para este año de solo 1.3 por ciento. Esto si no existen algunas otras circunstancias, internas y externas, que impidan alcanzar este nivel.
De acuerdo a la misma Secretaría de Hacienda, que dirige Edgar Amador, estas cifras aún son manejables y con un poco más de suerte se podría alcanzar el crecimiento de 2 por ciento para este año, nivel que aún se encuentra por debajo de los niveles presentados durante la época neoliberal que alcanzaba un rango del 2.4 por ciento.
Crecer por encima del 2 por ciento y alcanzar un 3 por ciento, podría poner a México en una situación donde el manejo de la deuda podría ser aun “manejable”, bajar de este nivel las cosas cambian y pone en aprietos las finanzas del estado.
Ahora lo que tendrán que haces desde el gobierno, es encontrar las causas que han impedido que nuestra economía empiece a reactivarse y mostrar cifras más alentadoras. Porque en esta administración se ha puesto énfasis en encontrar, por lo menos en papel, la estrategia que lleve al país a superar el umbral de 2 El Plan México primero, que en el papel mostró bondades y capacidad de crecimiento de nuestra economía. Recientemente el Plan Estratégico para la Inversión en Infraestructura donde se establece el soporte principal del crecimiento. Pero la realidad muestra que hasta ahora no han empezado a activarse esos planes o no han sido muy convincentes para la iniciativa privada.
También se han establecido medidas para rescatar sectores industriales, que han perdido dinamismo y que impactan directamente en los resultados finales de nuestro crecimiento económico como país. El sector textil y el calzado han sido un claro ejemplo de ellos. Se ha buscado hacerlos más competitivos ante la entrada a México de productos de otras naciones, Sin embargo, no ha existido la preferencia del consumidor a los productos nacionales. Se intenta reactivar a muchos sectores a través de acuerdos voluntarios por parte del gobierno para preferir empresas mexicanas con mejores o superiores condiciones de compra. Pero hasta ahora no ha dado resultado.
Se han buscado esquemas para incentivar la inversión en nuestro país, y hasta se ha abierto la puerta a la inversión privada en sectores como el energético sin embargo tampoco se muestran, estos esquemas, atractivos para el capital privado. Porque en este sector, lamentablemente los números siguen siendo no muy positivos. En el sector eléctrico se han otorgado una mayor cantidad de presupuesto, pero poco se ha realizado. Se habla de la importancia de establecer una infraestructura eléctrica en el país con capacidad de llegar a cada rincón del territorio y se establezcan empresas que originen el desarrollo industrial en esas zonas, pero no ha habido un solo proyecto referente a estos casos.
En cuanto a las negociaciones con Estados Unidos, en términos de comercio, se ha logrado un trato preferencial para nuestro país y se puede adelantar que esta relación podrá continuar, sea trilateral con el T-MEC o bilateral porque es algo que ha servido para ambas naciones.
En lo interno, a pesar de una inflación elevada, se ha buscado mantener el precio de los productos de la canasta básica en niveles que puedan ser accesibles para las familias mexicanas. Pero a pesar de todo esto nuestra economía no crece.
Por tanto, es necesario que el gobierno federal revise nuevamente el Plan México y el de Infraestructura para saber en qué se ha fallado. Pero lo más importante es mirar hacia el interior del país, y respaldar a sectores que apuntalan el crecimiento de la economía.

