El asunto económico y el perfil crediticio debe es prioridad para el gobierno.

Por Víctor Barrera

El gobierno mexicano ha estado más ocupado en hacer conflictos políticos internos que en buscar la reactivación económica del país. Hace algunos días manifesté que no se puede decretar una captación de inversión privada a través de un papel, porque los inversionistas buscan las condiciones suficientes para colocar su dinero en un lugar dónde los rendimientos serán favorables y existe el respeto al estado de derecho.

En nuestro país, este último elemento aún está en duda, porque nadie puede aceptar que el gobierno en turno sea juez y parte en una alegato comercial o financiero, porque la balanza de entrada esta inclinada a un lado.

Esto nos muestra que más allá de seguir culpando a las administraciones neoliberales de todos los problemas existentes en el país, esta administración ya debería estar trabajando para obtener la calificación aprobatoria de las tres calificadoras internacionales.

Ayer mismo, Standard and Poor´s expresó que su calificación la colocaba dos peldaños encima de la indispensable, pero esto no significa que ya no tenemos problemas.

Esta calificadora resaltó que México seguirá enfrentando problemas y de no revertirlos en el 2027 la calificación podría ser totalmente negativa. Esto también sucede con la otras dos calificadoras. Moody´s Ratings anunció que antes de terminar esta primera parte del año, realizará una revisión de su calificación sobre México, la cual también se mantiene por encima de lo indispensable y de no encontrar elementos para elevarla, el resultado podría ser negativo. En tanto Fitch Ratings, el pasado 10 de abril, confirmó su calificación de riesgo crediticio a largo plazo.

México deberá entonces reactivar los motores del crecimiento económico para evitar que los resultados sean negativos. Además, nuestro país se enfrentará en la segunda mitad del año a la revisión del T-MEC y el resultado de esta también será factor del cambio hacia arriba o hacia abajo de las otras dos calificadoras.

En donde coinciden las tres calificadoras, es que México deberá establecer una estrategia distinta a la que hasta ahora ha aplicado en el saneamiento financiero de Pemex y CFE, porque esta solo representa un factor que aumenta el riesgo de calificación al gobierno mexicano y por supuesto al país.

El asunto económico entonces es de importancia prioritaria para el gobierno federal. Que tendrá que establecer una estrategia que impulse la captación de inversión en México, algunos analistas afirman que esta podría ser modificando algunas leyes recientemente modificadas para construir un ambiente que garantice el respeto al estado de derecho.

De no hacerlo, México corre el riesgo de perder el perfil creditico por parte de dos calificadoras. Esto por supuesto será un desastre. Porque no habría ningún organismo financiero o país que otorgue crédito a nuestro país. Esto aumentaría el estancamiento productivo, habría mayor desempleo y pobreza y los programas sociales no servirían absolutamente para nada o desparecería por completo.