Este año, la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) celebrará en la entrega del Premio Ariel a dos personalidades que han dejado un legado en la pantalla grande. A la icónica actriz Rosita Arenas y al documentalista Demetrio Bilbatúa Rodríguez.
Se les entregará el Ariel de Oro a su trayectoria. Arenas es una de las actrices más representativas de la transición entre la Época de Oro del cine mexicano y las transformaciones cinematográficas de las décadas de 1950 y 1960. Construyó una trayectoria diversa y sólida que la convirtió en una figura constante del cine nacional durante uno de sus periodos más fértiles.
Nació en Caracas, Venezuela. Su padre fue el también actor Miguel Arenas. Se formó artística y profesionalmente en México. Su trabajo se distinguió por una combinación de sensibilidad dramática, sofisticación y cercanía con el público.
Entre sus trabajos fílmicos se encuentra su participación en El bruto (1953), dirigida por Luis Buñuel, una de las obras fundamentales del periodo mexicano del cineasta. En ella compartió pantalla con Pedro Armendáriz y Katy Jurado, ofreciendo una interpretación profundamente humana dentro de un relato marcado por la tensión social, el deseo y la violencia.
Incluso, Arenas tuvo una presencia destacada dentro del cine popular mexicano de los años 50, participando en películas ampliamente recordadas por generaciones de espectadores, como ¿Qué te ha dado esa mujer? (1951), al lado de Pedro Infante y Luis Aguilar; Escuela de rateros (1958), junto a Pedro Infante; Tres lecciones de amor (1959), junto a Tin Tan; El amor que yo te di (1960), al lado de Arturo de Córdova, así como diversos melodramas, filmes de aventuras y producciones que contribuyeron a consolidar el imaginario cinematográfico mexicano de mediados del siglo XX.
Igual, Arenas ocupa un lugar singular dentro de la historia del cine fantástico mexicano, particularmente por su participación en títulos hoy considerados de culto como La maldición de la momia azteca (1957), El espejo de la bruja (1962) y La maldición de la Llorona (1961). Películas que durante mucho tiempo fueron consideradas únicamente cine de género, pero que hoy forman parte de un importante proceso internacional de redescubrimiento, restauración y valoración crítica del horror mexicano del siglo XX.
En el 2022, el Academy Museum of Motion Pictures de Los Ángeles, de la Academia de Hollywood, invitó a Arenas como huésped especial?dentro del ciclo?Mexico Maleficarum: Resurrecting 20th Century Mexican Horror Cinema, una retrospectiva dedicada al rescate y revaloración del cine de horror mexicano. Durante este encuentro, la artista participó en la presentación de El espejo de la bruja y del programa dedicado a La maldición de la Llorona, compartiendo con nuevas generaciones de espectadores la memoria viva de una tradición cinematográfica mexicana que hoy vuelve a despertar admiración crítica y cultural más allá de nuestras fronteras.
La trayectoria de Arenas, con 92 años, representa una parte invaluable de la historia audiovisual de México: una actriz que transitó con naturalidad entre el cine de autor, el melodrama, la aventura, la comedia, el western y el cine fantástico, dejando una huella perdurable en una cinematografía tan diversa como la nacional.
Respecto a Bilbatúa Rodríguez, cabe destacar que nació el 17 de enero de 1935 en Vigo, Galicia, España. Llegó a México en 1945 tras la?Guerra Civil Española. A los 19 años, se inició en la actividad cinematográfica, como asistente de su hermano mayor Ángel y en 1970 obtuvo la nacionalidad mexicana. A lo largo de su carrera ha producido más de mil documentales en cine de 35 milímetros, un récord mundial con el que Bilbatúa Rodríguez se consolidó como el gran cronista visual de la transformación, la infraestructura y el rostro social del México moderno.
En una época donde el cortometraje institucional corría el riesgo de la monotonía, Bilbatúa Rodríguez dotó a las imágenes de una fluidez sin precedentes. Su aportación técnica más celebrada y estudiada fue el uso de la disolvencia de imágenes. A través de este recurso, logró otorgar un dinamismo orgánico a las transiciones, un ritmo casi musical que rompió con el corte directo y acartonado de los informativos tradicionales del siglo pasado.
Para él, la edición poseía una estructura lingüística: consideraba que el encuadre, el paso de un primer plano a un plano general y el montaje final debían obedecer a las mismas leyes de la prosodia en la literatura. Impulsadas por esta visión, las producciones documentales realizadas bajo el nombre de Cinecomunicación, en alianza con Agustín Barrios Gómez, sentaron las bases para la creación de?Producciones Barrios Gómez Bilbatúa. Dichos cortometrajes se proyectaron durante décadas en salas de cine de forma previa a las funciones estelares, desempeñando un papel clave en la educación y en la formación de la mirada de generaciones de espectadores.?
Su cámara inmortalizó la vida nacional: desde las campañas presidenciales de Adolfo López Mateos, pasando por la colosal infraestructura de los Juegos Olímpicos de México 1968, hasta la mística de las tradiciones indígenas en el Carnaval de San Juan Chamula o la Semana Santa de los coras.
En 1981, la AMACC galardonó a Bilbatúa Rodríguez con el Ariel en la categoría de Cortometraje Educativo, Científico o de Divulgación Artística por su obra El valle sagrado del Urubamba. En esa misma edición y dentro de la misma terna, el cineasta compitió también con su documental Sinfonía de México, logrando así una doble nominación que consolidó su maestría en el género.
En el año 2015, donó su inmenso archivo a la Fundación Slim, misma que digitalizó todo su acervo en formato 4k. Este compendio visual, que resguarda instantes clave de la historia de nuestro país constituye hoy un patrimonio histórico insustituible para las futuras generaciones de investigadores y cineastas. En 2016, Carlos Slim fundó la Sala Demetrio Bilbatúa de cine documental en el Museo Soumaya de Loreto en la CDMX. En el 2022, la Universidad Autónoma de Occidente en Culiacán, Sinaloa, le otorgó el Doctorado de Honoris Causa y, posteriormente, se inauguró el Museo de Cine Documental en la misma ciudad, el cual reúne maquinaria original, piezas históricas y fragmentos de la memoria audiovisual del país.
Aún no hay fecha ni la sede para la ceremonia de la 68 edición de los premios Ariel, ya que la AMACC se encuentra en la etapa de selección, con 151 películas inscritas.

