El Parlamento Europeo ha pedido este miércoles a los Estados miembro y a las instituciones europeas que intensifiquen su respuesta ante el uso del agua como herramienta de presión política, coerción y conflicto, al tiempo que les ha instado a integrar los riesgos hídricos en las estrategias de prevención de crisis y consolidación de la paz de la Unión Europea.
En un informe aprobado en sesión plenaria que se celebra este miércoles en Estrasburgo (Francia) con 431 votos a favor, 111 en contra y 103 abstenciones, los eurodiputados han instado a la Unión Europea en su conjunto a «intensificar su respuesta» al creciente uso del agua como «herramienta de presión política, coerción y guerra».
Los eurodiputados ha citado la destrucción por parte de Rusia de la infraestructura hídrica de Ucrania y los desequilibrios en el control de los recursos hídricos en Oriente Próximo que afectan a las comunidades palestinas, como ejemplos en los que el agua puede convertirse en una fuente de conflicto e inestabilidad.
En este sentido, han subrayado la necesidad de «exigir responsabilidades» por los ataques deliberados, la destrucción o la denegación del acceso a la infraestructura y el suministro de agua en situaciones de conflicto.
También han respaldado las iniciativas jurídicas para garantizar la justicia y la indemnización a las comunidades afectadas, destacando la importancia de fortalecer el Derecho Internacional y el papel de los tribunales penales competentes.
«El acceso al agua es un derecho humano y un requisito indispensable para la estabilidad y la paz. Sin embargo, se encuentra sometido a una presión creciente: más de la mitad de los recursos hídricos mundiales de agua dulce cruzan las fronteras nacionales, y su gestión suele estar insuficientemente regulada», ha indicado durante su intervención la ponente del informe, la eurodiputada de Los Verdes italiana Leoluca Orlando.
Según la parlamentaria, la sobreexplotación, la contaminación, el crecimiento demográfico y el cambio climático «están provocando una grave escasez de agua en muchas regiones» y alimentando «crisis, desigualdades, inestabilidad, migraciones y conflictos armados», en los que el acceso al agua puede incluso «convertirse en un arma».
«Los líderes e instituciones europeas deben garantizar que la gobernanza transnacional de los recursos hídricos se reconozca como una prioridad estratégica, diplomática y de seguridad dentro de la política exterior de la UE», ha añadido Orlando.
Los eurodiputados han coincidido en el informe adoptado este miércoles en señalar que la cooperación en materia de agua «sigue siendo insuficiente» a pesar de la creciente presión sobre los recursos hídricos compartidos. Si bien muchos países comparten aguas transfronterizas, actualmente «solo existen 43 acuerdos» en todo el mundo, por lo que han instado a los Veintisiete a apoyar a los países socios en la negociación e implementación de dichos acuerdos, argumentando que una gobernanza transnacional eficaz del agua «puede contribuir a reducir las tensiones y promover la cooperación regional».
El Parlamento Europeo también ha reclamado «financiación suficiente «para la gobernanza del agua en el próximo presupuesto a largo plazo de la UE, y han expresado su apoyo a un aumento de la inversión del bloque comunitario y las asociaciones público-privadas en «infraestructuras de gestión del agua y saneamiento resilientes al clima».

