Las autoridades de Irán ha denunciado este viernes que la declaración conjunta del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, junto a los ministros de Exteriores del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) crítica con Teherán resulta una «injerencia» en los asuntos internos de Irán y reincide en las actitudes «hostiles e intervencionistas» en la región.
En un comunicado, el Ministerio de Exteriores iraní ha criticado que la declaración conjunta «constituye una injerencia en los asuntos internos» y señala que los comentarios «son irresponsables y provocadoras» por lo que «advierte sobre la continuación de conductas hostiles e intervencionistas en la región».
Teherán ha afeado que el compromiso de Washington con la seguridad de la región «no es más que una retórica vacía y una tergiversación de la realidad».
«Hoy es más evidente que nunca que la presencia militar estadounidense en los países de la región no es sino una carga para sus pueblos y un factor de inseguridad y división regional», ha indicado, asegurando que el uso de bases e instalaciones militares en el Golfo «demostró claramente que Washington no concede valor alguno a la seguridad de los países de la región ni a las relaciones entre ellos».
De esta forma, ha pedido a los países vecinos que «reconsideren sus posiciones». «La República Islámica de Irán reitera la obligación clara de los Estados miembro del CCG, conforme al Derecho Internacional y al principio de buena vecindad, de impedir que terceros utilicen su territorio e instalaciones para planificar, organizar, apoyar o ejecutar actos ilícitos, incluida una agresión militar contra Irán», ha incidido.
Poco después, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baqaei se ha declarado directamente como consternado por el consenso exhibido por el CCG en su apoyo a la posición de Estados Unidos. La organización, que comprende a las grandes potencias del golfo Pérsico, se ha vendido en opinión de Baqaei a «un violador de la seguridad» internacional.
«Un contrasentido, una ironía amarga y una señal desalentadora de que no se ha aprendido de las amargas experiencias recientes», ha lamentado Baqaei en un mensaje publicado en redes sociales.
«Debe preguntarse a los vecinos del sur por qué ellos mismos, al violar el principio de buena vecindad y las normas fundamentales del derecho internacional, se unieron a un ataque agresivo contra un vecino musulmán y permitieron que se utilizara su territorio contra Irán o que se lanzaran misiles desde allí», ha pedido el portavoz.
En un comunicado conjunto tras la reunión mantenida en Bahréin, Rubio reafirmó el «compromiso duradero» de Estados Unidos con la «seguridad» de los países del CCG. El texto recalca que la paz y una seguridad regionales «duraderas» pasan por «abordar el conjunto de las amenazas que plantea Irán, incluidos sus misiles balísticos, sus drones y su apoyo a fuerzas aliadas o grupos proxy en la región».
Asimismo señalaron la importancia de reabrir el estrecho de Ormuz, reclamado el tránsito «libre, incondicional y sin restricciones», incidiendo en que esta navegación «sigue siendo esencial para la seguridad regional y mundial». De esta forma, Washington y sus aliados en el Golfo rechazaron «cualquier peaje, tasa o intento de ejercer control sobre el estrecho».

