Los recientes resultados de la prueba PISA han encendido una señal de alerta que no admite matices: México enfrenta una crisis de aprendizaje, marcada por un bajo desempeño estructural y retrocesos en habilidades clave. Sin embargo, lejos de atender el problema de fondo, se siguen ajustando calendarios escolares sin garantizar que los 185 días efectivos de clase establecidos en la ley se traduzcan en aprendizaje real.
En este contexto, la coordinadora del Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano, Ivonne Ortega Pacheco, presentó una iniciativa para fortalecer el uso del tiempo pedagógico y evitar que la escuela siga perdiendo su función central.
La propuesta establece con claridad que los 185 días efectivos de clase deben destinarse prioritariamente al aprendizaje, la evaluación formativa, la retroalimentación y el reforzamiento de contenidos, cerrando la puerta a que actividades administrativas sustituyan de manera sistemática el tiempo en el aula.
Asimismo, plantea que, ante ajustes extraordinarios por causas climáticas, sanitarias, de protección civil o de fuerza mayor, se implementen medidas compensatorias que garanticen la continuidad educativa. Esto busca evitar decisiones improvisadas, como las planteadas recientemente en torno a eventos de gran escala, que pretendieron recortar el calendario escolar sin considerar sus efectos en las familias.
La iniciativa también reconoce una realidad que el diseño de política pública ha ignorado: el impacto de estos ajustes en los hogares. De acuerdo con el INEGI, las mujeres dedican en promedio 39.7 horas semanales al trabajo doméstico, de cuidados y voluntario no remunerado, frente a 18.2 horas de los hombres. Además, son las principales cuidadoras de más del 80% de niñas, niños y adolescentes.
Por ello, se propone facultar a las autoridades educativas para implementar programas de verano, graduales, gratuitos y voluntarios, que se desarrollen preferentemente en planteles públicos de educación básica. Estos espacios ofrecerían actividades culturales, deportivas, recreativas y de lectura, así como entornos seguros de convivencia comunitaria y, en su caso, alimentación saludable.
“Una política pública que solo recorta o mueve calendarios, sin construir apoyos durante el verano, traslada de manera desigual las cargas a los hogares, particularmente a las madres. No se trata de convertir a la escuela en una guardería, sino de reconocer su función social como espacio de aprendizaje y de comunidad”, afirmó la legisladora.
Finalmente, Ortega Pacheco subrayó que la propuesta busca recuperar el sentido integral de la escuela: “La ley ya establece que debe ser un centro de aprendizaje comunitario, seguro y libre de violencias. Hoy lo que falta es voluntad para hacerlo realidad y dejar de simular que más días en el calendario significan más aprendizaje”.

