Siguen condiciones de inestabilidad salarial en el futbol femenino

El auge presentado en los últimos años del futbol femenil ha dejado contratos millonarios por derechos de transmisión y por uspuesto una entrada cada vez mas amplia de mayor afición, sin embargo las futbolistas siguen padeciendo una precaria salarial sistémica.

El Informe Global de Empleo 2026 presentado por la Federación Internacional de Asociaciones de Futbolistas Profesionales (FIFPro), refleja dos realidades en la que se vivien entre las futbolistas, una amplia mayoría mantiene una inestabilidad laboral, salarios insuficientes e indefensión social, por otra parte una minoria ya disfruta de condiciones de privilegios.

El documento señala estas deficiencias estructurales pasan una factura directa sobre la salud física y mental de las deportistas, con casi la mitad de las jugadoras (49 por ciento), considerando el retiro prematuro, la mayoría de ellas por temas económicos, pero también por estrés psicológico y la falta de un equilibrio entre la vida personal y laboral.  

En este entorno, la salud mental ha sido un tema que se ha incrementado en los últimos años, con el 57 por ciento de las encuestadas reportando que han tenido que lidiar con algunos problemas de este tipo al menos en una ocasión a lo largo de su carrera, sin tener un apoyo psicológico por parte de los clubes en la mitad de los casos.  

El auge del futbol femenil ha impactado favorablemente en el aumento del salario mensual promedio global, con un incremento del 300 por ciento de 2017 a la fecha, ubicándose en la actualidad en los 2 mil 600 dólares, no obstante, dicha cifra está distorsionada por los altos sueldos que ya se pagan en las ligas más desarrolladas como la National Women’s Soccer League (NWSL) en los Estados Unidos y la Women’s Super League (WSL) de Inglaterra. 

Al adentrarse en la realidad de los sueldos y compilarla con otras regiones, la mediana salarial, es decir, la cifra que se encuentra justo a la mitad entre los valores más altos y bajos, el ingreso real de la futbolista típica baja a mil 669 dólares mensuales, con los escenarios más críticos en Europa del Este y África. 

En la región oriental europea, el sueldo cae casi a la mitad con una media mensual de 878 dólares, incluso por debajo del salario mínimo nacional de varios países de la región, mientras que en el futbol africano, el promedio se desploma a 480 dólares, con una media de 198 dólares al mes, poco más de tres mil 600 pesos mexicanos.  

En cuanto a las condiciones laborales, a pesar de que el 78 por ciento de las jugadoras cuenta con un contrato por escrito, apenas seis de cada 10 futbolistas se considera verdaderamente profesional, al tiempo que el resto se dice semiprofesional o incluso amateur, ya que contar con un contrato no garantiza condiciones dignas ni estabilidad, además de que en varias regiones, las jugadoras sólo cobran mientras dura la temporada y no de tiempo completo.  

La investigación hecha por FIFPro enfatiza que de las 30 ligas de futbol femenil que estudiaron para el informe, sólo ocho cuentan con un con un convenio colectivo de trabajo, en tanto que un tercio de las competiciones analizadas operan bajo esquemas semiprofesionales y sin garantías a nivel de gremio.