En un esfuerzo por disciplinar a la industria de la construcción y garantizar la seguridad estructural de las edificaciones en el país, la Secretaría de Economía (SE) formalizó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) la entrada en vigor de la Norma Oficial Mexicana de Emergencia NOM-EM-023-SE-2026, la cual impone parámetros obligatorios de calidad, pruebas técnicas y normas de etiquetado para la comercialización de cemento hidráulico en todo el territorio nacional.
La medida responde a la necesidad urgente de frenar el ingreso y distribución de materiales que no garantizan los estándares básicos de resistencia. Con este instrumento regulatorio, el gobierno federal busca homologar los criterios con los que se evalúan los insumos clave en el sector, asegurando que tanto en los grandes proyectos de infraestructura pública como en las construcciones privadas se utilice material de primera categoría.
La nueva normativa exige el cumplimiento estricto de parámetros físicos y químicos, midiendo rigurosamente los tiempos de fraguado, la estabilidad del producto final y la resistencia a la compresión. Para avalar que el material que llega al consumidor final cumple con las reglas, se establecen esquemas de certificación obligatorios y procedimientos de muestreo bajo vigilancia oficial.
Un punto clave de la norma es que no solo fiscalizará a las cementeras establecidas en el país, sino que frena la entrada impune de material extranjero. La SE determinó que las empresas que introduzcan cemento importado deberán acreditar documentalmente todas las pruebas de laboratorio y cumplir con la información comercial exigida antes de que el producto pueda cruzar o distribuirse en el mercado mexicano.
Autoridades federales precisaron que se reforzarán las visitas de verificación e inspección a lo largo del país. Ante esto, tanto las empresas del ramo de la construcción como las comercializadoras deberán ajustar de inmediato sus esquemas de control de calidad si buscan mantener sus operaciones en regla.

