Ucrania denunció este sábado 7 de noviembre un ataque masivo de Rusia contra u infraestructura energética, que provocó cortes de electricidad en cinco regiones del país y afectó el suministro de calefacción y agua en Kiev, cuando las temperaturas comienzan a descender ante la llegada del invierno.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, informó que las fuerzas rusas utilizaron 36 misiles balísticos y 172 drones durante la ofensiva nocturna, que alcanzó instalaciones energéticas, edificios y otras infraestructuras en distintas zonas del territorio.
Según un balance inicial del mandatario, al menos nueve personas resultaron heridas, entre ellas un menor de edad. Las autoridades locales también reportaron víctimas mortales en ataques registrados durante la jornada, por lo que el saldo continúa sujeto a actualización.
El Ministerio de Energía de Ucrania señaló que los bombardeos dejaron sin suministro eléctrico a consumidores de Dnipropetrovsk, Donetsk, Kiev, Yitómir y Járkov, aunque no precisó cuántos hogares resultaron afectados.
La ofensiva provocó daños importantes en instalaciones que abastecen a la capital ucraniana y sus alrededores, lo que complicó las labores de reparación y restablecimiento del servicio.
Las autoridades indicaron que los trabajos de emergencia avanzan con dificultades debido a las constantes alertas aéreas.
De acuerdo con la Fuerza Aérea ucraniana, los sistemas de defensa lograron interceptar o neutralizar cuatro misiles y 149 drones durante el ataque.
Zelenski también afirmó que los análisis preliminares de los restos encontrados en una instalación energética apuntan al uso de misiles KN-23, fabricados en Corea del Norte y presuntamente suministrados a Rusia.
La información sobre el origen de estos proyectiles todavía forma parte de las evaluaciones realizadas por las autoridades ucranianas.
En Kiev, el alcalde Vitali Klitschko advirtió que la situación del suministro eléctrico era extremadamente complicada y que las afectaciones también repercutían en los sistemas de calefacción y abastecimiento de agua.
Los bombardeos dañaron además el puente Norte, una importante vía de comunicación que cruza el río Dniéper. Las autoridades suspendieron el tránsito mientras evaluaban los desperfectos y realizaban trabajos de reparación.
La ofensiva se produjo días antes de las conversaciones trilaterales previstas para el 10 y 11 de noviembre en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos, donde representantes de Ucrania, Rusia y Estados Unidos buscarán avanzar en las negociaciones para poner fin a la guerra.
Zelenski acusó a Moscú de intensificar los bombardeos contra instalaciones esenciales para presionar a Kiev y a sus aliados antes del encuentro diplomático.
El mandatario sostuvo que los ataques buscan debilitar la posición ucraniana en las negociaciones y reiteró su llamado a Washington para incrementar el respaldo a su país.
La última reunión trilateral se celebró en febrero en Ginebra, sin avances decisivos para alcanzar un acuerdo.
Uno de los principales desacuerdos continúa siendo el control territorial. Rusia exige la retirada de las fuerzas ucranianas de la región de Donetsk, una condición que Kiev rechaza por considerar que comprometería su seguridad.
La nueva ofensiva también incrementa las preocupaciones por la capacidad del sistema energético ucraniano para enfrentar los próximos meses.
Durante los inviernos anteriores, los ataques rusos contra centrales eléctricas, subestaciones y redes de distribución provocaron interrupciones prolongadas de electricidad y calefacción en distintas ciudades.
Las autoridades ucranianas temen que los nuevos daños dificulten el suministro de servicios esenciales a millones de personas durante la temporada de bajas temperaturas.
Mientras continúan las reparaciones, el gobierno de Ucrania insiste en la necesidad de fortalecer sus sistemas de defensa aérea para proteger la infraestructura energética y reducir el impacto de futuros bombardeos.

