“Hangar rojo”, cinta que aborda las represalias contra militares que rechazaron el golpe en Chile

Basado en el libro Disparen a la bandada (2002), de Fernando Villagrán, el largometraje de ficción Hangar rojo, dirigido por Juan Pablo Sallato, ganó los premios Mejor Película Iberoamericana de Ficción, Mejor Dirección, Mejor Guion (Luis Emilio Guzmán), Mejor Interpretación (Nicolás Zárate) y Mejor Logro Técnico-Artístico en la 41 Edición del Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG). 

La cinta llegó a México tras un recorrido por festivales europeos, como la Berlinale y con cuatro premios en Málaga; también pasó por Uruguay y Argentina. Es una coproducción de Chile, Argentina e Italia de este año y es en blanco y negro.  

La historia se ubica en Santiago de Chile el 11 de septiembre de 1973. Mientras el golpe militar se despliega por el país, el capitán Jorge Silva (Zárate), exjefe de Inteligencia de la Fuerza Aérea, recibe una orden que cambiará su vida: transformar la Escuela de Aviación, donde enseña a jóvenes cadetes, en un centro de detención y tortura. Además, debe participar en el interrogatorio de algunos de los detenidos.

Convencido de que el horror será pasajero, Silva intenta mantenerse al margen, pero al lugar llega el coronel Jahn (Marcial Tagle), un antiguo rival que regresa con mucho poder y viejas cuentas pendientes, lo obliga a confrontar no sólo su pasado, sino también sus propias convicciones. Ese lugar de detención es nombrado Hangar Rojo.

Sallato (Chile, 1973) platica en entrevista que el guion se lo llevó Guzmán, quien fue muy amigo de Fernando Villagrán, el autor del volumen y uno de los estudiantes que aparece en la película:

“Villagrán realizó la investigación de los oficiales y suboficiales de la Fuerza Aérea de Chile que se opusieron al golpe militar sufriendo tortura por ello de parte de sus compañeros, por no querer sumarse a la barbarie. Nos pareció un punto de vista muy inédito, sobre todo el del capitán Jorge Silva. Ahí empezó un trabajo de muchos años de investigación y empuje hasta llegar a esta película Hangar rojo. Creo que es meterse en las botas de los militares de ese día 11 de septiembre”.

Contento, Zárate recuerda cómo entró a la producción fílmica: 

“Fui el último que se sumó al proyecto. Juan Pablo estuvo buscando mucho tiempo al protagonista. A mí me llegó el guion por otra circunstancia, lo leí y me encantó. Lo disfruté. Me pareció un texto muy redondo, se entendía muy bien el padecer de Jorge Silva, pero me interesó también por el concepto político que traía detrás. 

“Me hizo mucho sentido ideológico, igual cuando supe cómo se quería hacer artísticamente, me hizo mucho sentido. Le mandé un mensaje al productor del filme: ‘Quiero ser el protagonista, quiero hacer el personaje principal”. Y él se lo preguntó a Juan Pablo, quien me había visto en teatro, y me llamó. Nos juntamos, tuvimos una reunión de diez minutos, terminamos abrazados diciendo: ‘Tenemos que hacer esta película’”.

El resto del reparto de Hangar rojo lo conforman Boris Quercia, Catalina Stuardo, Aron Hernández, Francisco Carrasco y Juan Cano, y más.

A ambos se les cuestiona ¿qué puede aportar la cinta a Latinoamérica?, sobre todo en el contexto actual de Chile, con el regreso de la derecha al poder.

Sallato responde que se trata de una película muy conversada en el rodaje, y muy pensada también. “El aporte que esperamos tenga es justamente invitar a pensar, dialogar y recordar para traer esas situaciones al presente en un momento violento, donde los gobiernos fascistas están apareciendo, están mintiendo con una impunidad absoluta en los medios, en todos lados. 

“Lo que relata el filme es una herida de la institución enorme. Más allá de todos los crímenes cometidos a la sociedad civil, lo hicieron también con sus propios camaradas y eso es algo que han intentado ocultar. 

“Con Hangar rojo es volver a recordar las consecuencias que hay cuando esas decisiones se toman y después se pasan a generaciones, como fue el golpe de Estado en 1973, y las decisiones que tomaron los militares en ese momento perjudicaron a todas las generaciones que vinieron después, hasta el día de hoy. Además, convocamos a las personas a pensar que hay también una responsabilidad individual”.

Conocido por la miniserie Inés del alma mía y las películas El Tila: fragmentos de un psicópata y La soledad de las plagas, Zárate interviene al decir que en el arte en general “es absolutamente necesario tratar estos temas porque necesitamos volver a nuestra memoria, y nos hace entender por qué estamos hoy como estamos, sobre todo en esta época en la que están volviendo los discursos fascistas”. 

Considera que existe un resurgimiento muy profundo de la violencia fascista. “Nos pasó en el Festival de Málaga, efectuado del 6 al 15 de marzo, que los jóvenes nos preguntaban ¿qué estaba pasando en Chile?, de si se borró lo que sucedió; y por eso es importante generar una narrativa de memoria, también una narrativa como artistas y ciudadanos. Chile quiere olvidar, pasar la página. Hay una frase muy linda: ‘Un país sin memoria es un país sin futuro’”.

Sallato, realizador de documental Matar a Pinochet y la ficción Ojos rojos, manifiesta que le interesa el cine que genera preguntas:

En Hangar rojo intentamos eso, y lo sentimos en los debates luego de la proyecciones; genera mucho debate, mucho diálogo. Interpela al espectador también a pensar si uno estuviera ahí, ¿sería el héroe, el villano o el cobarde? Salgo de las exhibiciones satisfecho. Me parece que es nuestro granito de arena a seguir conversando y a seguir pensando. El problema es cuando no pensamos.

Específica que el libro de Fernando Villagrán contiene 40 años de investigación, y para el largometraje “decidimos acotar, rodamos tres semanas en Mendoza, Argentina, Es un tema que nos convocó a todos. En Argentina atraviesan historias similares. No es una película más de la dictadura, debemos seguir revisándonos y buscar historias que transmitan valores, en este caso de humanidad”. Enfatiza:

“El verdadero capitán Jorge Silva no era una persona identificada cien por ciento con la izquierda. Era simplemente un ciudadano, militar, pero que tenía sus valores nítidos, una ética clara que no pudo corromper. Ahí está el valor. Espero que se genere diálogo, que genere preguntas, que genere debate. Eso sería un éxito”.

Los dos coinciden en que Hangar rojo ha generado mucho diálogo positivo, político e interesante.

 “Nosotros quedamos muy contentos porque tenemos ganas de seguir hablando de eso y es genial, por ejemplo, en Alemania se empezó a comentar de lo que estaba pasando en Gaza y de las invasiones que ha habido en otras naciones. Estamos en un momento muy álgido donde hay genocidio e invasión. El filme trata un tema del pasado y dialoga muy bien con el presente. Esperemos contar con distribución en México porque ya la hay en España, Italia, Argentina, Polonia y Grecia. Eso habla de una universalidad de la temática de la película que nos pone muy contentos y que es lo que buscamos”, acaba Sallato.

Se planea estrenar Hangar rojo en Chile en octubre próximo.