Familiares de desaparecidos denuncian que Gobernación los dejó plantados

Familiares de personas víctimas de desaparición forzada atribuida a integrantes de la Secretaría de Marina, fueron “plantadas” por el subsecretario de Derechos Humanos, Arturo Medina Padilla, quien fijó la reunión para este lunes 22 mediante un oficio enviado el 27 de mayo.

Diez y nueve mujeres, madres y esposas, de personas desaparecidas entre febrero y mayo de 2018 tras ser detenidas por personal de la Unidad de Operaciones Especiales de la Marina, en Nuevo Laredo, Tamaulipas, acudieron este lunes a las oficinas de la Secretaría de Gobernación (Segob), donde fueron citados por Medina Padilla, quien sostuvo una reunión con las mujeres el 26 de mayo pasado, y un día después confirmó la realización de un encuentro interinstitucional para este lunes 22, de acuerdo al oficio con folio SEGOB/SDHPM-SP/2757/2026, fechado el 27 de mayo.

Las mujeres son víctimas indirectas reconocidas por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en la recomendación 36VG/2020, en la que se documentó la desaparición forzada de 27 de 52 víctimas, lo cual fue admitido por la Semar una disculpa pública llevada a cabo el 2021.

En entrevista con Proceso, Jessica Molina, esposa de Daniel Trejo García, Erika Arredondo, madre de Julio César Viramontes, y Lidia Nereida García, madre de Brandon Eduardo Nevares, explicaron que llegaron a las 10:40 a las instalaciones de Segob, veinte minutos antes de la hora acordada con Medina Padilla, pero fueron recibidas hasta las 12:30. 

Luego de tres horas de espera, tiempo en el que funcionarios que no estaban enterados de la reunión fueron incapaces de dar respuesta a sus planteamientos, las mujeres y sus representantes, abogados del Comité de Derechos Humanos de Nuevo Laredo (CDHNL), dejaron las instalaciones, tras emplazar a los funcionarios a tramitar un encuentro con Medina y autoridades de la Fiscalía General de la República (FGR) y de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), para revisar el Caso Tamaulipas, como se le conoce. 

Jessica Molina recordó que el 26 de mayo cuando se reunieron con Medina, les ofreció un encuentro con las autoridades responsables del caso 15 días después, e incluso dio indicaciones a CEAV para que transfiriera viáticos a las mujeres para que volaran desde Nuevo Laredo a la Ciudad de México.

“Nosotras le dijimos en ese momento al subsecretario que preferíamos regresar después de la inauguración del Mundial, para encontrar vuelos y hospedaje, y que se tramitara bien el recurso; de él salió que la reunión fuera el 22 de junio, y dio instrucciones para que nos dieran el apoyo.

“A pesar de que nos confirmaron la fecha, no nos hicieron las transferencias, pero nosotras decidimos venir porque el señor se comprometió muy formalmente a recibirnos y a tener a los funcionarios de las dependencias involucradas, porque hasta ahora, después de ocho años de las desapariciones y de seis de tener una recomendación, ninguna de nosotras ha recibido una reparación integral del daño”, contó Molina.

 Agregó que cuando llegaron este lunes a la Segob, “nadie tenía idea de quiénes éramos y a qué íbamos, nos tuvieron hasta las 12:30 en la calle, bajo el sol, sin comer, algunas compañeras se empezaron a sentir mal, y de repente nos metieron a un auditorio, donde nos atendió Claudia Galindo (directora General de Estrategias para la Atención de Derechos Humanos), y se la pasaba haciendo llamadas pidiendo a funcionarios de segundo nivel que se ‘jalaran’ para Gobernación, un desorden”. 

Después de tres horas de que Galindo les prometía que el subsecretario iba en camino a la reunión, las mujeres y sus representantes decidieron abandonar las oficinas de Segob. 

“Llegó un punto que esa reunión no tenía pies ni cabeza, estamos en un auditorio, todos están hablando a la misma vez, no, o sea, no había manera, no va a haber compromisos, no va a haber nada, entonces decidimos retirarnos porque el subsecretario nunca llegó”, denunció Jessica Molina, a quien le han prometido desde hace dos años que la carpeta de investigación sobre la desaparición de su esposo, está lista para ser judicializada. 

“El 26 de mayo me dijeron que ya se había cerrado la investigación y que se iba a someter a un juez, y ahora me dijeron que tenía que entregar un escrito por el que diga que ya no tengo más elementos que aportar. 

“Sólo están haciendo tiempo, en realidad no tienen intención de ayudarnos, ¿por qué no me dijeron eso el 26 de mayo? Voy a hacer ese oficio y me van a tardar otros tres meses, o más, no tienen disposición de ayudarnos para nada”, consideró Jessica Molina. 

Erika Arredondo acusó que con el “plantón” que les hizo Arturo Medina, es una muestra de que “las autoridades siguen burlándose de nosotras, sin cumplir lo que nos dicen”.

Al pedir que se dejara asentado que está “encabronada”, la madre de Julio César Viramontes, destacó que en esa reunión del 26 de mayo Medina Padilla aparentó ser “muy formal”, tanto que le causó extrañeza “que se comprometiera tan pronto”, pero le dio confianza de que “sí nos iba a apoyar”.

La indignación de Arredondo es mayúscula tomando en cuenta que prácticamente las responsabilizaron a ellas de haber salido de Nuevo Laredo sin esperar que la CEAV les depositara viáticos, y que ahora no había seguridad de que se les reembolsara lo que gastaron para llegar a la reunión que no fue. 

“Ellos no tienen idea cómo andamos cómo venimos nosotras, todo lo que andamos haciendo para llegar aquí, para que al final de cuentas no nos reciban, entre ellos se echen la bolita, y nadie se hace responsable y pues nosotras seguimos aquí de su burla; estoy enojada, estoy molesta estoy, discúlpame la palabra pero estoy encabronada con toda esa gente que sigue burlándose de nosotros”, puntualizó Arredondo.

Lidia Nereida García señaló que su caso resulta más grave, porque la desaparición forzada de su hijo no fue considerada en la recomendación de la CNDH, a pesar de que el caso cumple con los mismos patrones que los que sí fueron beneficiados en la recomendación de la CNDH, la 36VG/2020. 

“Cuando salió la primera recomendación la CNDH habían quedado muy formal se iba a emitir otra, pero imagínese, si mis compañeras que ya tienen recomendación no han sido reparadas, qué va a pasar conmigo, no voy a tener justicia”, lamenta Nereida. 

Al recordar que ella presentó la queja por la desaparición de su hijo de 17 años al momento de ser detenido por marinos, Nereida señaló que tenía confianza en que la promesa de abrir una nueva recomendación se cumpliera, por lo que se mantuvo apoyando a sus compañeras. 

“Sigo buscando a mi hijo, todas los esperamos, la prueba está que aquí estamos, sin viáticos,  como pudimos, entre todas nos cooperamos, hicimos unas más, otras menos pues aquí estamos como grupo apoyándonos para estar aquí todas”, resaltó Lidia Nereida, mamá de Brandon Nevares García.