Dos fuertes terremotos consecutivos sacudieron Venezuela el miércoles, causando daños generalizados, el derrumbe de edificios y provocando el pánico entre la población, sin que se hayan reportado por el momento víctimas. Los temblores se sintieron en países vecinos como Brasil y Colombia.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) indicó que los terremotos que se produjeron durante la tarde tuvieron una magnitud de 7.1 —luego actualizada en 7.2— y una magnitud de 7.5 y que se sucedieron con un minuto de diferencia.
En un breve discurso a la nación el miércoles por la noche, la presidenta interina Delcy Rodríguez informó que los sismos causaron daños en varios estados, pero no proporcionó cifras sobre viviendas y edificios dañados, heridos o fallecidos.
Los terremotos dañaron gravemente el principal aeropuerto del país, el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, lo que obligó a su cierre, añadió, y anunció la suspensión de clases durante varios días.
“Instamos a nuestra población a mantener la calma”, dijo Rodríguez. “Instamos a la unidad”.
Rodríguez también solicitó a todos los profesionales de la salud del país que se presentaran en los hospitales para atender a los heridos.
En el estado Falcón, el gobernador Víctor Clark informó que 32 personas habían sido hospitalizadas y 15 permanecían atrapadas cuatro horas después de que los sismos sacudieran el país.
El USGS indicó que el epicentro del primer sismo se situó al oeste de la localidad de Morón, situada en la costa caribeña del país, a unos 168 kilómetros al oeste de Caracas. El terremoto tuvo una profundidad de 13 kilómetros. Un poco más tarde, informó de un terremoto aún más fuerte que tuvo una profundidad de 10 kilómetros y su epicentro se situó a 16 kilómetros al suroeste de Morón.
Los residentes de la capital venezolana salieron de los edificios que se zarandeaban y permanecieron en el exterior, muchos visiblemente conmocionados al ver muros enteros derrumbados que dejaron muebles a la vista desde la calle. También se observaron columnas de polvo en dos barrios normalmente concurridos de la capital.
«Esto fue aterrador, nunca habíamos vivido un temblor tan fuerte; por suerte nuestro edificio resistió. Espero que no repita no sé si resista otro tan potente”, dijo Jaime García, oficinista de 37 años que acababa de regresar junto a su esposa y dos hijos de un balneario cercano a la capital venezolana, donde acudieron para aprovechar el día festivo.
Fallas en Internet, cortes eléctricos y ruptura de tuberías de agua se registraron en varios sectores de Caracas.
El ministro del Interior, Diosdado Cabello, informó que el sismo se sintió en varios estados y agregó que en el barrio capitalino de Altamira se registraron situaciones “alarmantes” con viviendas y edificios derrumbados. Instó a la población a permanecer al aire libre.
La gente permaneció en las calles durante horas, incluso después de la puesta de sol. Algunos se sentaron en el suelo abrazando a sus mascotas mientras el polvo se acumulaba a su alrededor.
Héctor Ricci, residente en Caracas, dijo que el primer temblor “empezó de forma discreta” y luego “fue creciendo” hasta que al final la gente tuvo que salir de sus casas y reunirse en la calle.
La líder opositora venezolana María Corina Machado, ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025, expresó en X sus condolencias. “Mi corazón, mi abrazo infinito y mis oraciones están con cada hogar venezolano en estas horas de angustia”.
Edmundo González, el candidato de la oposición en las elecciones presidenciales de Venezuela de 2024, afirmó en la misma red social que muchos venezolanos seguían sin poder ponerse en contacto con sus familiares ni evaluar la magnitud de los daños tras los terremotos. «La incertidumbre se convierte en otra capa de angustia, y no es la caída de una red: es el bloqueo sistemático y prolongado de información que viven los venezolanos».
Estos terremotos se encuentran entre los más fuertes que han sacudido Venezuela en más de un siglo. El temblor de San Narciso de 1900 tuvo una magnitud de 7.6 y el terremoto de Sucre de 2018 una magnitud de 7.3.
Los temblores se sintieron en la vecina Colombia, especialmente en la región Caribe y en el nororiente del país, sin que se hayan reportado daños ni víctimas. La Dirección General Marítima colombiana aclaró en un comunicado que no hay alerta de tsunami para la costa Caribe de Colombia.
En Brasil fueron evacuados edificios en Manaos, Belém y Macapá, todas ellas ciudades de la Amazonía.
El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico de Estados Unidos emitió una alerta de tsunami para las Islas Vírgenes. Las autoridades de la República Dominicana también lo hicieron para la isla.
Aunque Venezuela se encuentra cerca de múltiples fallas, su ubicación a caballo entre las placas sudamericana y caribeña hace que los terremotos sean mucho menos frecuentes que en otras partes de América Latina.
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, indicó en X que su gobierno había ofrecido asistencia a Venezuela a través de su Ministerio de Relaciones Exteriores. Añadió que 300 rescatistas y paramédicos, junto con 50 toneladas de equipos, medicamentos y suministros de emergencia, estaban listos para viajar a Caracas.
El gobierno de Chile expresó su solidaridad con el gobierno y el pueblo venezolano tras el terremoto, y afirmó estar dispuesto a brindar asistencia humanitaria y de búsqueda y rescate si se le solicitara.

