Con el propósito de poner fin al llamado «chapulineo» legislativo y evitar que las mayorías parlamentarias sean alteradas mediante el cambio de bancada, la legisladora federal Noemí Luna presentó una iniciativa para reformar la Ley Orgánica del Congreso General.
La propuesta reforma los artículos 30 y 78 de la Ley Orgánica del Congreso General para establecer que las y los legisladores que decidan abandonar el grupo parlamentario por el que fueron electos no podrán incorporarse a otro durante la Legislatura.
Con esta iniciativa, Acción Nacional busca fortalecer la ética parlamentaria, preservar el equilibrio democrático y garantizar que la composición del Congreso de la Unión permanezca como un reflejo auténtico de la voluntad popular en toda la Legislatura.
De aprobarse la reforma, quienes abandonen su fracción conservarán la calidad de legisladores sin partido, con todos sus derechos y prerrogativas, señala la propuesta de la también vicecoordinadora del Grupo Parlamentario del PAN en la Cámara de Diputados, que fue respaldada por las y los integrantes de su bancada.
Noemí Luna señaló que el voto ciudadano se emite a favor de un proyecto político y no para que, posteriormente, un legislador fortalezca a una fuerza distinta mediante acuerdos internos. Por ello, afirmó que la integración de la Cámara debe mantenerse fiel a la decisión expresada por los mexicanos en las urnas.
La legisladora advirtió que la ausencia de una prohibición expresa ha permitido la creación de mayorías ficticias que modifican la correlación de fuerzas determinada por la ciudadanía.
Como ejemplo, recordó el caso de Morena, que en la actual Legislatura logró consolidar una mayoría superior a la obtenida en las elecciones mediante la incorporación de representantes populares provenientes de otros grupos parlamentarios. Es decir, obtuvo el 54 % de los votos y alcanzó el 74 % de las curules.
La iniciativa sostiene que el «chapulineo» representa una traición al mandato popular, debilita el pluralismo político, distorsiona la representación democrática y convierte las curules en instrumentos de negociación política, afectando la confianza ciudadana en el Poder Legislativo.
La propuesta también precisa que la reforma no limita la libertad de conciencia de las y los legisladores, quienes podrán separarse de su bancada cuando así lo decidan, pero sin transferir la representación política que les fue conferida por el electorado a otro grupo parlamentario.

