Un eventual incremento en las exigencias de contenido regional dentro de las reglas de origen del Tratado México-Estados Unidos y Canadá (T-MEC) provocaría un aumento en los costos de producción, frenaría la inversión y erosionaría la competitividad del sector automotriz norteamericano frente a competidores internacionales, alertó Odracir Barquera, director general de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).
Al participar en una audiencia de la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos (USITC, por sus siglas en inglés) —con miras a la preparación del informe de 2027 sobre el funcionamiento de estas normativas—, el representante de las automotrices de autos ligeros que operan en México refirió que los países del T-MEC cuentan con la regla de origen más estricta del mundo del 75% del valor de la región, pero con la intención del presidente Donald Trump de llevarla al 83 u 85% debilitaría la competitividad automotriz de América del Norte.
Para la AMIA, endurecer aún más estos parámetros resultaría contraproducente, dado que ciertos insumos, componentes clave y tecnologías de vanguardia no se producen localmente en volúmenes suficientes o a precios competitivos.
De acuerdo con datos de la Organización Internacional de Fabricantes de Vehículos Automotores (OICA) citados por el organismo, América del Norte fabricó aproximadamente 15 millones de vehículos en 2025 (el 16.5% de la producción mundial), ubicándose como la segunda potencia productora del planeta.
Sin embargo, ese mismo año la producción en la región sufrió una caída de 2.1%, perdiendo un punto porcentual en la cuota de mercado global.
En contraste, China registró un crecimiento del 9.7% en su producción y sumó dos puntos porcentuales a su participación mundial. Esta tendencia, combinada con la aplicación de aranceles estadounidenses bajo la Sección 232, plantea un escenario complejo para la industria del subcontinente.
Odracir Barquera insistió en la necesidad de acatar la resolución dictada en diciembre de 2022 por un panel de solución de controversias del T-MEC en materia de reglas de origen, cuya falta de aplicación continúa generando costos imprevistos e incertidumbre operativa para las ensambladoras.
La industria automotriz exhortó al gobierno estadounidense a adoptar una perspectiva integradora y colaborativa en el marco de la próxima revisión del tratado comercial, priorizando la atracción de inversiones, la innovación y la generación de empleo para mantener la hegemonía industrial frente a la competencia de los mercados asiáticos.
Se pronunció por permitir el acceso a insumos estratégicos internacionales mientras se consolida la capacidad de proveeduría local.
Además de la revisión de procesos aduaneros, donde haya ajustes a las instrucciones de implementación de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), con énfasis en las certificaciones anuales sobre contenido laboral, acero y aluminio exigidas a México y Canadá.

