Necesario regresar a un legislativo sin sobre representación para reinstalar los organismos autónomos como contrapesos

Por Víctor Barrera

Claudia Sheinbaum y Morena han tratado de darle la vuelta al problema de corrupción en la que cayó el INE durante el periodo que estuvo presente Guadalupe Taddei. Se busca por todos los ángulos desviar la mirada para que no se culpe a Morena, ni a las acciones anteriores del de Macuspana y el poder Legislativo.

Es cierto que para que llegará al puesto Guadalupe Taddei, paso por todo el proceso legislativo hasta llegar a la vinculación, por tómbola, pero esto no puede ser un elemento que disminuya la culpabilidad de quienes estando al mando del poder en México hayan influido en su designación.

Si a esto sumamos que el poder Legislativo realizó modificaciones para centralizar todo el poder del INE en una sola persona, entonces entendemos donde empieza el problema. Es cierto que durante el siglo pasado las “elecciones democráticas” del país, eran organizadas por un partido y siempre su candidato salió ganador. Pero fue a finales de ese siglo cuando se modificaron las leyes para hacer al Instituto Electoral más ciudadano y se originó el Instituto Federal Electoral (IFE), que mostró precisamente que la ciudadanía tenía el poder.

Después el IFE se fue perfeccionando para hacer un organismo colegiado, donde el voto y voz de cada consejero tuvieran el mismo peso y con ello evitar la centralización del poder. Esto motivo hasta el cambio de nombre para convertirse en el Instituto Nacional Electoral. El resultado de esto fue el cambio de régimen. que continuo hasta nuestros días. Esto porque el proceso, diseño, supervisión y calificación del proceso fue realizado por la ciudadanía y no por los partidos políticos. De hecho, México se convirtió en un ejemplo de democracia y tomaron el modelo electoral nuestro para llevarlo a otras naciones.

Y aunque los consejeros presidentes del Instituto en turno, Woldenberg, Ugalde, Valdés y Córdoba, fueron reconocidos por su tarea, pero también se reconoció las participaciones de los consejeros que los acompañaron, por ser guardianes de la democracia. Esto pese a las amenazas y ataques de quien fuera tres veces candidato y que motivará que “mandará al diablo” a las instituciones.

Cuando López Obrador, logra ganar, gracias a la democracia protegida por el INE, lo primero que hizo fue tratar de destruir la democracia que lo llevo al triunfo y con ello diseñar andamiaje que lleve a Morena a mantenerse por varias décadas.

Empezó descalificando al consejero presidente en turno, Lorenzo Córdoba, para luego manipular el proceso de elección de los consejeros del INE y poder colocar a Guadalupe Taddei al frente del INE. Argumento no conocerla, a pesar de que se dieron a conocer fotografías de AMLO con Taddei.

El segundo paso fue ordenar a los legisladores de su movimiento y alianza a modificar la estructura del INE y otorgar todo el poder a Taddei para elegir a los funcionarios principales del Instituto, cargos que recayeron en personas afines a Morena, pero también le otorgaron el poder de manejar de manera unipersonal el presupuesto del INE.

Esto por supuesto se convirtió en el “caldo de cultivo” para alimentar la voracidad y corrupción dentro del INE. Puesto que las decisiones no serían colegiadas sino unilaterales. Provocando con ello el mayor escándalo del que fuera un instituto ciudadano convertido en casi un órgano al servicio del poder.

Con la renuncia de Taddei, que se encuentra bajo investigaciones sobre presunta corrupción y conflicto de intereses, se pretende acusar a los anteriores consejeros en específico a Lorenzo Córdoba para evitar que la ciudadanía encuentre que este problema fue originado precisamente por quien se ha asumido como líder moral de Morena.

Ahora, será necesario que a través del poder Legislativo se modifiquen nuevamente las normas y estatutos del INE para colocarlo nuevamente como un organismo colegiado. Donde la voz y voto de cada uno de los consejeros se igual y nadie este por encima de todos. Probablemente esta legislatura tratará de mandar el asunto hasta la próxima legislatura con el objetivo de que se olvide por el paso del tiempo. Pero los ciudadanos tenemos el poder para presionar a que se realicen los cambios en el INE, y es el voto.

Si evitamos que Morena y partidos aliados tengan nuevamente el mayor poder en la cámara de diputados federal y en los congresos locales ayudaremos a que se reinstalen los organismos autónomos que se convirtieron en los contrapesos al poder, entre ellos el INE.